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Puede escribirse un texto sobre un pelo

Ángel Sáez García 31 Ago 2022 - 14:00 CET
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PUEDE ESCRIBIRSE UN TEXTO SOBRE UN PELO

SI UN TEST DEMUESTRA QUE TE DROGAS, MALO/PALO

Aunque parezca el reto un imposible, puede escribirse un texto sobre un pelo (o dos, o tres, o más, que sean únicos).

Era la vez primera que le hacía, sin curso haber seguido propedéutico, a una novia que tuve in diebus illis una práctica sucia, un cunnilingus. El asunto marchaba viento en popa, pues servidor llevaba a feliz término cuantas indicaciones pronunciaba la que era entonces niña de mis ojos. Si me decía que chupara donde ella, por mil señales, me aclaraba, yo, que era un bienmandado, a la sazón, succionaba aquel punto con esmero, como cumplía con tesón sus órdenes: ahora más arriba, o más abajo; ahora más frenético, o más lento; ahora me lo comes todo entero.

Había prometido regalarme, tras haber alcanzado ella el orgasmo (o de ellos una ristra, encadenados), una al pilón bajada o felación que ocuparía puesto de plusmarca. Ya se hallaba este menda degustando de dicha cochinada el asco rico, saboreando a tope ese momento, cuando un pelo del pubis se coló, sin el aviso preceptivo y previo, en mi boca inexperta en suciedades, y para atragantarme faltó un ápice. Así que me aparté de aquella tela: “El origen del mundo” se esfumó (pues yo Ángel me llamaba, no Gustave; y apellidaba Sáez, no Courbet).

Como había llegado ella a la gloria, pasó olímpicamente de mi brete, quedando relajada en nuestro lecho, mientras que el que placer suministró las estaba pasando, sí, canutas. Tras constatar más veces su egoísmo, que solo se ocupaba de lo suyo, de cosechar en plazo o en hora orgasmos, cuanto ella antes había detestado (en los que a mí me habían precedido), juzgué que era oportuno echarle en cara su proceder inicuo e interesado, y decidí quedarme sin pareja a estar injustamente acompañado.

Daré otro caso más de íngrimo pelo. En Chile, de manera aleatoria, por sorteo o azar, los congresistas (féminas y varones) de la Cámara habrán de someterse a test de drogas, a través del análisis de un pelo. El objetivo de la nueva norma es que no se consuman drogas duras y aumente la limpieza y transparencia. ¿Buen/mal fario es que un tal Sáez haya sido uno de los setenta congresistas, por sorteo escogidos, para el test?

Referiré un postrero caso o affaire. Quien es mi cuentacuentos predilecto, que en otros textos nombro preferido, y se vuelve al oír su gracia, Eulogio, me ha narrado dos veces, por lo menos, con copia de detalles secundarios, cuanto a sus dos gemelos les pasó, que un balón de primera o reglamento devinieron por culpa, sí, de un pelo, que a la inversa creció, esto es, para dentro; y aquello se infectó y creció en tamaño, hasta que un cirujano lo sajó y pus salió para parar un tren (compuesto de no sé cuántos vagones).

   Ángel Sáez García

   angelsaez.otramotro@gmail.com

Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza. Casado (con la literatura —en traducción libre, literaria, “si la literatura no lo es todo, no vale la pena perder una hora con ella”, Jean-Paul Sartre dixit—, solo con […]

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