¡QUÉ PLACER COINCIDIR CON SAVATER!
El texto que rotulé “CADA QUIEN VE LAS COSAS A SU MODO” y publiqué ayer, 22 de los corrientes mes y año, aquí, en mi bitácora de Periodista Digital, el blog de Otramotro, lo escribí, mientras sostenía mi diestra un bolígrafo BIC azul, el pasado viernes 18, por la tarde. Al día siguiente, el sábado 19, me llevé una sorpresa colosal, enorme, de padre y muy señor mío, pues, nada más terminar de cocinar unas alubias verdes “tritroceadas” (es decir, cada una de las regulares, de igual longitud, partidas en tres), que había cocido junto con una cebolla partida por la mitad y luego esas dos mitades en juliana, a las que después agregué media docena o decena de dientes de ajo, que partí en láminas, y tres tomates pequeños (los más maduros que hallé en la bolsa que los contenía) a los que, primero, les quité la piel y, posteriormente, asimismo, troceé, que había frito, al alimón, en tres cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra, me llevé a los ojos la columna sabatina, titulada con el latinajo “Suum cuique”, de mi admirado (lo considero uno de mis maestros; aunque no haya asistido a ninguna de sus clases o lecciones universitarias, la lectura de sus columnas sabatinas, por no carecer de su habitual enjundia, pueden ser tenidas por lecciones suyas concentradas) Fernando Savater.
La leí, de cabo a rabo; eso es lo primero que hago, de ordinario, cada sábado, cuando me pongo a llevarme a la vista el prestigioso diario EL PAÍS (pues soy suscriptor del periódico global de papel, solo del fin de semana), y dije para mis adentros, nada más coronarla, qué a gusto se siente uno cuando se ve arropado, acompañado (aunque no haya tomado nunca un vermú, o una caña, o un café, en su grata compañía) por un intelectual libre, un profesor de filosofía “in partibus infidelium“ (“en tierra de infieles filosóficos”, expresión que empezó a usar José Ortega y Gasset en su breve ensayo “Meditaciones del Quijote”, 1914), como la copa de un pino (aunque, de cuando en vez, le zurren; eso no dejará de ser para servidor más que un signo inequívoco, evidente, de que él sigue cumpliendo con su papel, con su quehacer, con su tarea), del jaez del ínclito Fernando, con quien abundo en cuanto sostiene en su texto. Si él, en su “Suum cuique” (el tercer pie de los fundamentos del derecho para Ulpiano: “Iuris praecepta sunt haec: honeste vivere, alterum non laedere, suum cuique tribuere”, o sea, “estos son los principios del derecho: vivir honestamente, no molestar al otro y dar a cada uno lo suyo”) echaba mano, para comparar lo pensado por Sánchez y que está dispuesto a culminar, en breve, su Gobierno con los gerifaltes condenados por los desmanes cometidos al final del procès, de Salvatore “Totò” Riina, “il capo di tutti i capi”, “el jefe de todos los jefes”, de la Cosa Nostra siciliana, yo mencionaba en mi urdidura titulada “¿QUIERES ALCANZAR EL GREEN…?”, publicada el día 15 de los corrientes, en el mismo lugar, en esta bitácora, a una supuesta “delegación de pederastas o terroristas” con los que (¿se imagina usted, atento y desocupado lector, bien sea o se sienta ella, bien sea o se sienta él, de estos renglones torcidos, que Sánchez y su Ejecutivo pudieran llegar con los tales a acuerdos?) consensuar o pactar derogar una ley (porque les afecte e incomode mucho) y/o mudarla por otra más beneficiosa para ellos, al llevar aparejada una no despreciable rebaja de pena (y, para más inri, teniendo en cuenta y presente lo que alguno de ellos ha declarado, que lo volverá a repetir).
Quien leyera el pasado sábado 19 el “Suum cuique” de Savater puede que llevara a cabo lo mismo que hizo el abajo firmante, es decir, que subrayara las primeras líneas de su arranque (no te equivocas, no, Fernando; en este caso, según mi parecer; pero ya sabes que otros opinarán según su prisma y criterio; además ya conoces el latinajo, “errare humanum est, sed perseverare diabolicum”, es decir, “errar es humano, pero perseverar en el yerro, se sobreentiende, diabólico”): “(…) el Código Penal es un inventario circunstanciado de los castigos establecidos para quienes violan las leyes. Su objetivo es escarmentar a los delincuentes y disuadir a quienes pretenden imitarlos”; y otro tanto con su atinada paronomasia: “ahora pasamos de la sedición a la sedación”. Genial, Fernando, genial. Pero, como naciste en San Sebastián, no tengo que recomendarte lo obvio, que te pongas el chubasquero, porque te va a caer un chaparrón de aúpa, morrocotudo, por ser un ciudadano libre de criterio en la República de las Letras, como se veía a sí mismo el autor del tratado “Defensa de mujeres” (1726), fray Benito Jerónimo Feijoo (sí, sin tilde, a pesar del hiato) y Montenegro.
Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com
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