ESA GENIAL BOUTADE LA IDEÓ EDURNE
Por una ingeniosa y jocunda boutade, la falsa etimología que ideó Edurne y prendió, como la yesca, en las mentes, adictas al cachondeo, a reírse a carcajada tendida, forofas de la triple jota (de jarana, jolgorio y juerga) de sus compañeros, ellas y ellos, de curso, tan zumbones redomados como ella, por causa o culpa de los medios de locomoción, o sea, de movimiento de lugar, su verdadera etimología, esto es, de desplazamiento, que no miento (aquí, al menos, no), o, si se prefiere esta otra opción, de traslación, la clase de Primero A de Bachillerato del Instituto de Enseñanza Secundaria Obligatoria y Bachillerato, IESOB, “Juan de Mairena”, de Algaso, está en deuda con su alumna más burlona, Edurne Gotor, “Metonimia”, para quien los tales, los mencionados medios de locomoción, se llaman así porque son el verdadero origen de que las emociones propias de los locos u orates (de ambos sexos) afloren en los viajantes (viajeros por trabajo) y los turistas (viajeros por placer).
A los españoles (hembras y varones; yo hablaré, a continuación, de lo que me consta, de manera fehaciente, de cuanto nos acaece a los segundos) que viajamos actualmente a Alemania por cuestión de trabajo (un mes, dos o más), en grupo y sin pareja, en nuestras horas libres o ratos de asueto, y aprovechamos esas o esos para hacer cuanto nos apetecía coronar o llevar a cabo cuando estábamos solteros, salir y buscar compañía femenina, a pesar de no llegar ni siquiera a chapurrear la lengua de Goethe, nos solemos llevar un chasco morrocotudo, pero de los de órdago a la grande, y volvemos al hotel defraudados, como can echado del festín, con el rabo entre las piernas, con la sensación refractaria de no haber sido comprendidos por las aborígenes o nativas, si es que, ayudados por un breve diccionario de bolsillo (español-alemán y viceversa), hemos logrado entablar un breve diálogo, semejante al que solían mantener los cowboys o vaqueros con los indios en el Far West, “lejano oeste”, con alguna lugareña. Y es que, acaso haya otras idiosincrasias, pero hay que reconocer, sin dar rodeos, que las propuestas y susodichas son dos tan distintas como, asimismo, distantes.
Ahora bien, la incomprensión es interactiva, una línea (por las vías que sean, carreteras o raíles) que va y viene, de ida y de vuelta. Si somos honestos (y aquí, al menos, lo pretendemos), nosotros tampoco entendemos su proceder, cuando ellos vienen a nuestro país con ocasión de un partido de fútbol de la Liga de Champions, o de vacaciones. Yo he visto en la isla de Tenerife, donde acostumbro a disfrutar mis quince días de asueto estival, cómo muchos de ellos beben, hasta la última gota, el contenido de un número indeterminado de jarras de cerveza (y algunas más), sin ningún control (¿para emborracharse?). Y cómo están tendidos en sus hamacas desde las doce del mediodía hasta las tres de la tarde, quemándose al sol (africano), arriesgándose a que un cáncer de piel pueda arraigar en su epidermis.
Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com
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