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¿Soy de sonrisa irónica, sarcástica?

Ángel Sáez García 18 Oct 2023 - 14:00 CET
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¿SOY DE SONRISA IRÓNICA, SARCÁSTICA?

Esta mañana, a eso de las diez y diez, a la salida de la cafetería “Dalí”, donde acababa de tomarme el segundo cortado descafeinado de máquina del día, me he dado de bruces con Serafín Gutiérrez, “el Puertas” (ese alias se lo otorgó o puso, con sobrado conocimiento de causa, su alma gemela, amigo, colega y quinto, Rosendo Esteban, empedernido “cierrabares”, como “el Puertas”, cuando tras, regresar ambos de Melilla, donde los dos cumplieron la mili o el servicio militar, entonces obligatorio, en el acuartelamiento Alfonso XIII, en el cuerpo de Regulares, durante varios meses, entre tres y cuatro, antes de ponerse a trabajar en una carpintería, que era también tapicería, regentada por Eulogio Zapatero, se dedicaron en solidaria comandita, junto con otros miembros de la Peña “Los Cencerros”, a chapar los “discobares” o garitos de Algaso, o sea, el grueso de los locales de hostelería de la muy noble y muy leal ciudad del septentrión peninsular), aunque ahora, transcurridas casi cuatro décadas y media de aquellas lides nocherniegas, de quintos y más quintos de cerveza y algún cubalibre para variar el gusto, como le encanta estar muchas horas al día asomado a la ventana que da a la calle Cupido, viendo pasar gente y, de cuando en vez (o de vez en cuando) comentar esto, eso o aquello con algún lugareño (ella, él o no binario) que tiene el gesto de saludarlo o la gesta de preguntarle alguna cosa, le han mudado el mote, por otro, más actual o puesto al día, “el Ventana”, me ha interrogado qué había de verdad en la aseveración que le había escuchado proferir hacía poco, apenas cinco minutos, en la Plaza de la Constitución, a mi amigo del alma y heterónimo Emilio González, “Metomentodo”, que ya habían aparecido publicados en mi bitácora de Periodista Digital la friolera de siete mil cuatrocientos textos. Y yo le he respondido lo que me consta, de manera fidedigna, que esos eran, cabales, los escritos que había trenzado servidor y habían visto la luz en el blog de Otramotro, pero que el abajo firmante de estos renglones torcidos había urdido quinientos más, que ya había subido a su bitácora, pero estaban pendientes de ser alumbrados.

Me ha dado las gracias, de corazón, por haberle confirmado (sin ser este menda pastor de la Iglesia católica, apostólica y romana, o sea, obispo) el dato, por haberle ratificado la fetén. A renglón seguido, me ha preguntado cómo me iba. Y yo le he vuelto a contestar la realidad o verdad pura y dura, que, dependiendo de los terrenos a los que se refiriera, los valorara; resumiendo, en unos me iba mejor que en otros.

En el ámbito sentimental, verbigracia, le he afirmado lo que ya ha trascendido (la nueva ha originado un alborozado alboroto; y debo reconocer el percal sin ambages ni requilorios), porque ya es de dominio público: tengo novia (al menos, yo la llamo así) y su nombre es Teresa, gracia que le cuadra, porque me borra el estrés o “desestresa”. Pido sumo respeto en este asunto. Solo Mayte o Teresa me interesa.

En el ámbito de la salud, vuelvo a tener un galimatías, esto es, la tensión baja o diastólica alta (¿puede ser un efecto secundario de mi notorio enamoramiento?; lo ignoro; pero esta mañana, en la consulta de la doctora Eva Carlota Lápiz, tras ponerle nuevas pilas al tensiómetro, tenía 144/105, una barbaridad, sí. Además de la que ingiero por la mañana, voy a tener que tomar otra pastilla de 5 miligramos de amlodipino por la noche, hasta que se regule. Así que he vuelto a los dos paseos vespertinos (bueno, como ahora anochece antes, uno es vespertino, propiamente dicho, pues lo doy antes de cenar; y otro nocturno, después de despachar la susodicha o llevármela al coleto), además de los trayectos que hago, al bajar de mi casa a la biblioteca “Ángela Carballino” y de subir de esta a mi domicilio, de lunes a viernes, los días que está abierta; y, aunque no me creas, el pasado martes 10 de octubre de 2023 se cumplió un año justo de mi última cita en la consulta de Nefrología de la doctora Estébanez Calderón, en el Hospital “Doctores Delpón y Monche”. El volante peticionario de nuevos análisis tiene esa fecha, 10 de octubre de 2022. Así que, cuando escucho que las listas de espera van mejorando, a mí, voluntaria o involuntariamente, me suele aparecer en el rostro una sonrisa irónica, sarcástica, sardónica.

Me he despedido de “el Ventana” hasta la próxima, deseándole que todo le salga a pedir de boca.

   Ángel Sáez García

   angelsaez.otramotro@gmail.com

Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza. Casado (con la literatura —en traducción libre, literaria, “si la literatura no lo es todo, no vale la pena perder una hora con ella”, Jean-Paul Sartre dixit—, solo con […]

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