Periodistadigital América Home
3 segundos 3 segundos
Coronavirus Coronavirus La segunda dosis La segunda dosis Noticias Blogs Videos Temas Personajes Organismos Lugares Autores hemeroteca Enlaces Medios Más servicios Aviso legal Política de Privacidad Política de cookies
-

Un manojo de nervios hoy me siento

Ángel Sáez García 18 Mar 2024 - 20:00 CET
Archivado en:

UN MANOJO DE NERVIOS HOY ME SIENTO

PORQUE PRESENTARÉ MAÑANA EL LIBRO

Cada vez que me acerco al convento de Algaso y puedo pelar la pava (el propósito seductor que lleva aparejada esta locución queda reducido, por supuesto, al ámbito intelectual) con fray Ejemplo, me suele acaecer tres cuartos de lo propio que me ocurre cuando lo leo, que salgo de dicho encuentro enriquecido, y, si este se dilata mucho en el tiempo, con las alforjas llenas de ideas sobre las que poder volver luego y desarrollarlas y, con la debida e inexcusable calma, trenzar más tarde urdiduras o “urdiblandas” sin cuento (o con él; aunque alguna de ellas o todas acarreen al final, como acostumbra a llevar a cabo la fábula, su moraleja, que suele contradecirse, porque la mora no se demora y, en lugar de alejarse, la moral se acerca).

Como el abajo firmante, in illo tempore, recibió educación religiosa (siete años dejaron un poso variopinto, sin duda, y este no puede olvidarse en un santiamén ni caer, sin más ni más, en saco roto), más que sentir, presiento que el contacto de nuestro mundo (tanto el de fray Ejemplo como el mío) con el de los demás puede resultar, por ser tan distantes y distintos, una de estas tres opciones, o fecundo, o normal, o baldío, por devenir, amén de doloroso, incomprensible (por las dos partes, en ambos casos y sentidos).

Constato el desajuste y el desbarajuste evidente de nuestro orbe (el suyo y el mío) con el del resto, tanto en la última novela publicada por él como en la primera que ha dado a la imprenta este menda. A ambos nos gustaría sobremanera lo imposible, que se leyeran nuestras obras sin que se supiera que las hemos escrito nosotros o que solo las leyeran nuestros amigos, lectores de confianza.

Estoy completamente seguro de que existe la casualidad, esto es, de que él desconocía cuanto yo ignoraba y viceversa, que las dos novelas las encabezaría el mismo epígrafe, la idéntica cita cervantina, que cabe leer en el capítulo III de la Segunda parte de “Don Quijote”:

“—Una de las cosas —dijo a esta sazón don Quijote— que más debe de dar contento a un hombre virtuoso y eminente es verse, viviendo, andar con buen nombre por las lenguas de las gentes, impreso y en estampa. Dije con buen nombre, porque, siendo al contrario, ninguna muerte se le igualara”.

Abundo con fray Ejemplo; a mí también me asusta lo mismo que a él, que, a través de los cristales de los escaparates de las librerías, se vean las portadas de nuestros libros, y que ese hecho nos convierta a ambos en “hombres públicos” (que tanto tiene que ver con la servidumbre y la expresión “mujeres públicas”, con putas, sí). Es cierto que, cuando empecé a agavillar líneas y más líneas (siguiendo la recomendación que otrora hizo Plinio el Viejo, “nulla dies sine linea”, “ningún día sin dejar su trazo o línea”) y formé con ellas párrafos, cuando hacía mis pinitos, cuando daba mis primeros pasos en el arte de juntar palabras, deseaba con toda mi alma, de veras, ser reconocido por la calle, que me pararan mis epígonos y me pidieran autógrafos mis lectores, pero ahora, que conozco el percal, juzgo que eso me molestaría, hasta me llegaría a enojar, y sospecho que me espantaría, me aterraría.

Los dos, en nuestras respectivas novelas, hablamos mal de los mass media, sobre todo, de los diarios (digitales y de papel) y de los periodistas serviles que escriben en ellos al dictado de una ideología, la que sea, y que están a sueldo y sobresueldo, en plata, vendidos.

¿Qué vas a contestarles a los que quedan retratados en los dos libros como meros correveidiles o chisgarabís, cuando te pregunten? ¿Y si uno de ellos te formula esta cuestión? ¿Soy yo el chupatintas de la página 178? ¿Vas a tener el cuajo o los redaños de responderle la verdad, tú que tantas veces la tomas como norte y la tienes subida en un pedestal? ¿O serás un cínico más? ¿Vas a seguir siendo veraz a machamartillo? ¡Anda ya! No me lo creo ni ahíto de güisqui. No te veo capaz de, además de mofarte de él, en tu novela, dejarlo en feo en público, cuando acuda, si es que se digna a hacerlo, que lo dudo, a la presentación de tu primer retoño de papel. Salvo que le mande el director del medio para el que trabaja a cubrir el evento, él dirá para sí o entre sus correligionarios: ¡Que le den (nada bueno, me temo, seguro)!

Nota bene

   En este país hay una persona que ha cometido la indecencia y/o maledicencia (que acaso sea constitutiva de delito, no soy jurista) de decir en público, pues cuanto aseveró fue recogido por algunos mass media, que lo aventaron y propagaron y propalaron, que ella había conocido la nueva de la que hablaba por los medios, cuando los primeros que publicaron la mentada noticia lo hicieron cuatro horas más tarde. No faltará quien se lleve esto a los ojos y, a renglón seguido, las manos a la cabeza y, dependiendo de dónde se ubique ideológicamente, me llame cabal o mal pensado, pero ¿quieren que les diga qué colegí o deduje, pues reconozco que ignoro lo que pasó? Lo que me brindó mi razón, que el sujeto en cuestión, por razón de su cargo, había tenido conocimiento del hecho y él (sea ella, él o no binario) fue el que les envió o puso en conocimiento de la nueva a los periodistas, que no fueron tan diligentes como él en dejar en feo al oponente, sea ella, él o no binario.

   Ángel Sáez García

   angelsaez.otramotro@gmail.com

Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza. Casado (con la literatura —en traducción libre, literaria, “si la literatura no lo es todo, no vale la pena perder una hora con ella”, Jean-Paul Sartre dixit—, solo con […]

Más en El blog de Otramotro

Mobile Version Powered by