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Un solo botón basta para muestra

Ángel Sáez García 19 Jun 2024 - 14:00 CET
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UN SOLO BOTÓN BASTA PARA MUESTRA

El asiduo, atento y desocupado lector (ora sea o se sienta ella, ora sea o se sienta él, ora sea o se sienta no binario) de los textos que publica cada día en su bitácora de Periodista Digital, el blog de Otramotro, servidor, seguramente, recordará el último que publicó en dicho sitio, escrito en prosa, el pasado viernes 14 de los corrientes mes y año, y que rotuló así “Aquiles no se llaman nuestros héroes”.

En el parágrafo inicial de dicha urdidura o “urdiblanda” este menda hacía referencia a la actual presidenta del casino “La Fuerza”, de Algaso, Pilar Teresa Lucas. Bueno, pues, al parecer (no al perecer, como había escrito al principio, de modo erróneo, el abajo firmante), alguien llamada, precisamente, de esa guisa (puede que la fémina sea real, pero confieso que me ha llegado a la nariz que gasto, semejante a la de un can husmeador, que es lo opuesto, irreal, y reconozco sin ambages que me he tomado el hecho a broma o coña; ahora bien, no tengo ningún indicio o sospecha para poner en tela de juicio ese dato), me ha remitido a la dirección de correo que más uso uno electrónico, en el que la citada comunicante se limita a formularme en el cuerpo de su escrito dos preguntas, que destilan o exudan un jugo que demuestra bien, a las claras, que está enfadada, enojada (eso es lo que he colegido), pero en sumo grado, conmigo, estas dos: “¿Quién le ha dado a usted permiso para utilizar sin mi aquiescencia o consentimiento el nombre compuesto y el primero de los apellidos que aparecen de mi documento nacional de identidad y pasaporte? ¿Quién, si puede saberse?”.

Como de la contestación que he ideado mentalmente, antes de proceder a trenzarla, he conjeturado que podía beneficiarse mi remitente (si la susodicha existe, o sea, es fetén, auténtica; ya que en el mundo inmundo o submundo de internet hay mucho embelecador desaprensivo, al que le peta, con el significado de agrada, amén de tomar el pelo, sin ser un peluquero titulado, reírse, no con los demás, sino de los otros) y aportarle algo, aunque solo fuera un ápice o pizca de verosimilitud, al atento y desocupado lector, bien habitual, bien esporádico, de mis textos, he decidido optar por esta alternativa, que la respuesta fuera pública y contestarle a la interesada, de manera indirecta, por este canal, mi blog.

Está claro, cristalino, que, en el supuesto de que sea verdad que hay una mujer en España, o en el resto del mundo, que se llame ciertamente así, la mía, lo reconozco sin requilorios, ha sido consecuencia de una suma, pues no conozco a nadie, a excepción de la comunicante, que se llame de dicho modo. Mi Pilar Teresa Lucas es un ente de ficción, que tiene un evidente fundamento real. A la pata la llana, en plata, ese nombre compuesto y ese apellido han sido la mera adición de una triple serendipia, chiripa o casualidad, porque, como les estoy sumamente agradecidos a los tres responsables de la biblioteca pública “Yanguas y Miranda”, de Tudela (a los que, por cierto, la semana pasada se les unió una colega itinerante, Mónica, ¡bienvenida!), me limité a hacerles un guiño a la terna (había pensado usar, al principio, la voz homenaje, pero acaso sea algo prematuro, aunque se lo tienen bien ganado) y tomé para nombrar a la presidenta apócrifa del casino algasiano las gracias de pila de ellas y para el primer apellido el de él, Luis.

Habrá quien piense que el argumento usado por servidor es pedestre, esto es, ordinario, vulgar, pero es el relato de la realidad pura y dura, aunque parezca más verde que madura. Tal cual. Sé que habrá quien me crea y quien no se lo trague. Lo usual; nada nuevo bajo el sol. Es un tema recurrente, desde que tuvo lugar la guerra de Troya, pues he constatado que la disputa entre tirios y troyanos sigue librándose, aunque por otros medios.

Dicen los científicos, que son los que saben de esto, que no se puede crear una especie nueva de la nada, de modo espontáneo; pues eso será verdad en la fauna y la flora marinas y terrestres, no lo pongo en duda, pero no en literatura. Y para muestra, como le gusta afirmar a fray Ejemplo, basta con exhibir encima del mostrador de la mercería el presente y único botón.

   Ángel Sáez García

   angelsaez.otramotro@gmail.com

Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza. Casado (con la literatura —en traducción libre, literaria, “si la literatura no lo es todo, no vale la pena perder una hora con ella”, Jean-Paul Sartre dixit—, solo con […]

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