¿QUIÉNES REBAJAN? ¿QUIÉNES ASEGURAN?
Está claro, cristalino, que, cuando dos personas deciden constituirse en o formar una pareja, llamarse (en puridad, que se les conozca por) y portar (por cualquier rincón de España o del orbe, allí donde sean contratados sus servicios) el nombre artístico de “Los Meconios”, los dos componentes de ese dúo se han decantado por una vertiente satírica y una opción escatológica, o sea, ser o resultar hirientes y provocadores. Si el alhorre o meconio es el primer excremento que defeca un recién nacido, en esa elección ya cabe advertir una evidente vocación por devenir, amén de irónicos o sarcásticos, groseros, obscenos o procaces. Así que a nadie le debe extrañar que, en el mitin final de campaña electoral del PP de Aragón, celebrado en la capital maña, la susodicha pareja se inclinara por la socarronería y la lluvia amarilla o dorada de la letra (“Pedro Sánchez, Pedro Sánchez, no hay un líder como él; él te mea y él te miente, pero lo hace por tu bien; (…) su orina es agua bendita que nos moja y purifica”) de una de sus canciones.
Hizo bien, lo correcto, la periodista Elsa García de Blas cuando arrancó su crónica sabatina del 7 de febrero de 2026, en la página 18 de EL PAÍS, bajo el rótulo de “El PP radicaliza la campaña en el esprint final ante los nervios por el auge de Vox”. Fue (o procuró ser) fiel con los versos de esa letra, que lanza pullas e intenta zaherir al presidente del Gobierno, y sus autores.
Ahora bien, tras los dos primeros parágrafos de su pieza literaria, como el hombre (ora sea o se sienta ella, él o no binario) es un animal de costumbres, de rutinas, Elsa volvió por donde solía, por sus fueros. Y comenzó su párrafo tercero (que es anagrama de certero, pero a mí, al menos, no me lo pareció) así: “Algo ha vuelto a torcerse. En el cuartel general del PP en Aragón rebajan expectativas. Aseguran que lo más probable es conseguir este domingo los mismos 28 escaños que ya tenían en el Parlamento aragonés o, como mucho, crecer un diputado. Con suerte dos”. Y, al instante, se imponen dos preguntas: ¿Quiénes rebajan? ¿Quiénes aseguran?
Y, como la cabra siempre tira al monte (o, una expresión prima carnal suya, como la burra vuelve una y otra vez al trigo; considero pertinente, distintivo y relevante agregar, para que conste en acta, que no le estoy llamando cabra ni burra a la periodista susodicha, sino a la persona que es adicta a ciertos hábitos adquiridos, o sea, a todo bicho viviente, servidor, por supuesto, incluido), Elsa escribe en el cuarto parágrafo: “No por su campaña, al menos eso creen en el equipo del PP aragonés. Entienden que les ha salido bien el trabajo de estas semanas, sin grandes errores y con un planteamiento muy diferente a la extremeña, con muchos debates, entrevistas y presencia de dirigentes nacionales. Atribuyen la situación a las corrientes de fondo (…) ‘El PSOE ha jugado a inflar a Vox’, insisten en el entorno de Azcón”.
¿Quién o quiénes creen lo que manifiesta Elsa en el equipo del PP aragonés? ¿Uno o dos defensas, medios, delanteros o el portero? Nos quedamos sin saberlo. ¿Pretende que nos creamos a pies juntillas lo que escribe, cuando es ostensible que nos escamotea información? No da un solo nombre de sus comunicadores, confidentes o informantes; ni uno. ¿Quién o quiénes entienden que les ha salido bien la tarea realizada? Al parecer, esa información no es crucial para la cita periodista, pero sí para los lectores del Periódico Global.
Y continúa Elsa con su cantilena o cantinela: “El miedo al avance exponencial de Vox ha obligado al PP a reorientar su estrategia de campaña en la recta final, reconocen fuentes populares”. Si las susodichas fuentes tenían más de un caño, nos hemos quedado a dos velas, pues desconocemos sus nombres.
Y, siguiendo las mismas dinámica y senda, Elsa escribe en el párrafo final: “En privado, no obstante, fuentes del PP asumen como inevitable el pacto con Vox, e incluso reconocen que lo que más le interesa al PP es que los ultras entren en el Gobierno (…)”. ¿No se da cuenta Elsa de que el grueso de su noticia le fue suministrada en privado y hasta en secreto?
Ante la evidente falta de transparencia, ¿dónde queda el único patrimonio de la profesión periodística, la credibilidad?
Nota bene
Debo elogiar, y encomio sin ambages ni requilorios, los tres puntos de que consta y contiene el artículo “Léxico para el rigor”, de la Defensora del Lector de EL PAÍS de ayer domingo 8 de febrero de 2026, publicado en página 18 del Periódico Global, sobre todo, el último, donde cabe leer esto:
“Nombre ficticio. Se ha extendido en los reportajes del periódico el recurso de dar un ‘nombre ficticio’ a una fuente que aparece repetidamente en una información. La expresión resulta muy desafortunada porque levanta un velo de duda sobre todo el testimonio: si hay resquicio para inventar un nombre, por qué no para falsear la fuente. Este procedimiento tampoco es óptimo, porque da por sobreentendido que el anonimato está siempre fundado. El manual de estilo señala que el periodista debe ‘huir de las fuentes anónimas’ y solo acudir a ellas cuando haya ‘un motivo grave’ que debe indicarse en el texto: ‘Por temor a represalias, por estar obligado a mantener la confidencialidad del asunto que revela u otros análogos’. Recurrir a un nombre figurado no puede ser una excusa para hurtarle al lector esta justificación, vital para la credibilidad de la información”.
Amén. Así que a doña Soledad Alcaide, como de bien nacido es ser agradecido, aunque no aparezcan citados mi nombre y apellidos, los del promotor de dicha reflexión, debo darle muchas gracias por el detalle o gesto.
Ahora bien, confío, deseo y espero que los periodistas proclives o adeptos a esa incompleta forma de redactar tomen buena cuenta de la cabal consideración de la Defensora del Lector, y esta no se eche en saco roto, es decir, no quede en agua de borrajas o cerrajas.
Si vuelven a las andadas, este menda promete los pertinentes reparos o pegas.
Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com
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