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De palique en el bus con Fulanita (I)

Ángel Sáez García 28 Abr 2026 - 14:00 CET
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DE PALIQUE EN EL BUS CON FULANITA (I)

Como a muchos lectores habituales de las urdiduras o “urdiblandas” de Otramotro el dato que me dispongo a dar a continuación les consta, este va, exclusivamente, para los esporádicos, por si lo desconocen: en el año 1982, por mera decisión romántica, que otros vestirán de elección humanitaria, comencé a estudiar la carrera de Medicina en la capital maña. Bueno, pues como hoy me he propuesto la tarea inexcusable de escribir solo verdades, reconozco que he echado mano del recurso literario de la hipérbole y, antes de seguir con el relato de hechos auténticos, procedo a enmendarme: como diez o doce, como mucho, lectores asiduos de cuanto aparece publicado a diario en mi bitácora conocen, he escrito varias piezas en las que menciono a las tres compañeras generosas (seguramente había más, pero no necesité contactar con ellas, porque las del trío fueron bastantes para formar el trípode salvador), generosísimas, a las que solía solicitar que me prestaran sus apuntes para poder complementar los míos, que, comparados con los suyos, eran deslavazados; sin exagerar, un desastre.

Una de las tres (no daré más dato que el que se desprende o infiere, que es fémina; su nombre y apellidos permanecerán en el anonimato; ella así me lo pidió y yo accedí, tras escuchar sus razones de peso, que entendí que lo eran y catalogué como tales, y estrechar su diestra con la mía y, por ende, sellar el trato; llevaré a efecto el acuerdo a machamartillo, siempre que ella cumpla, a su vez, con no revelar a nadie qué localidades se ocultan tras Algaso, Trinquete y Rosales, que, como mis lectores saben, no son nombres reales, sino fingidos y/o apócrifos de esos verdaderos municipios), intrigada por saber quién era en la actualidad en autor de las páginas que alguien le había hecho llegar (no puedo destripar tampoco de quién se trata, pero cabe colegir que es otra de las tres de marras), ha contratado a un investigador privado o ha ejercido ella misma de detective durante sus horas de ocio y ha logrado salir airosa del brete, porque ayer, por un cúmulo de casualidades y causalidades que le deparó estar atenta a cuanto acaece a su alrededor, la vida, me reconoció, nada más subir al bus y, como era la última pasajera de la fila, me pidió, por favor, cuando llegó a mi altura, que me desplazara al asiento 25, para que ella pudiera ocupar el 26.

Nada más sentarse, Fulanita adujo:

—Quien la sigue la consigue, dice el dicho.

A renglón seguido, le he recordado las palabras que leí en el número C, cien, de la revista Papeles de Son Armadans, dedicado a Juan Bautista Amorós Vázquez de Figueroa, más conocido por su seudónimo literario, Silverio Lanza, editado/a el mes de julio de 1964, donde Camilo José Cela, su director, escribió: “En España, el que la sigue la mata, el que resiste gana y el que no se pone nervioso se come al mundo por los pies”. Y me he presentado:

—Ángel o, si lo prefieres, Otramotro.

—Gracias, pero ya lo sabía. Dejemos el mío en Fulanita de Tal.

—Me sirve.

—Tenía ganas de echarte un ojo.

—No mientas; en realidad, los dos, que no eres tuerta.

—Hace 43 años que no te veía.

—¿Doctora?

—Cirujana.

—O sea, ególatra.

—Quienes empuñamos el bisturí y cortamos nos consideramos semidioses, como vosotros, los autores.

—Gracias, gracias, gracias, por haber favorecido que me haya admirado; hacía mucho que no me asombraba.

—Del asombro nace el pensamiento, dijeron varios filósofos griegos.

—¿A qué se debe el honor?

—A que Menganita de Cual me envía todo lo que escribes sobre nosotras y me he decidido a hacer las averiguaciones pertinentes; y aquí estoy, coronando el morrocotudo desafío, el ochomil, como te gusta redactar a ti.

—Celebro que me hayas hallado, índice de que también has hollado el pico. ¿Qué cortas?

—Sobre todo, intestinos.

—Voy a probar a ver qué tal estoy de intuición, don femenino: ¿Eres divorciada y tienes dos hijos?

—No estás mal del todo. Soy viuda y tengo dos hijas. La mayor está haciendo el mir en Madrid y la pequeña es profesora de mates. ¿Y tú?

—Sigo casado con Literatura y nuestros hijos son todos de papel. Son más de nueve mil.

—¿Contando o sin computar los que no has publicado?

—Sin tener esos más de quinientos en cuenta.

(Continuará.)

   Ángel Sáez García

   angelsaez.otramotro@gmail.com

Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza. Casado (con la literatura —en traducción libre, literaria, “si la literatura no lo es todo, no vale la pena perder una hora con ella”, Jean-Paul Sartre dixit—, solo con […]

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