APÓCRIFO PREGÓN, QUE FUE ENCONTRADO
EN UNA PAPELERA EL VEINTICUATRO
Tudelanas/os, ya llegó
El veinticuatro, y Lorenzo
Lo acompaña, como ha hecho ídem
La alegría al rico almuerzo,
La chistorra a las patatas,
Y al beicon los fritos huevos;
Y otro tanto aquí hace el blanco
Con el rojo, lindo encuentro.
Vislumbro en vuestros semblantes
Lo mismo que yo acarreo,
Que la fiesta es inminente
Y, tras el pum, el jaleo.
Pero la cosa no empieza
Oficialmente, eso entiendo,
Hasta el momento presente,
En que os recito estos versos.
Yo he salido a este balcón
Cuando lo ha ordenado dentro
Quien tiene la vara y manda,
Don Alejandro Toquero,
En la Consistorial Casa,
El Muy Ilustre Ayuntamiento.
Tudelanas/os, sois para él
Lo que la uña es a los dedos,
Lo que el aire a los pulmones,
Lo que las flores al tiesto.
Así como a Tarzán Chita
Os quiere a todos Toquero.
Como al cordero la oveja
Os ama el alcalde vuestro.
Abrid bien vuestras orejas;
No seáis burros, jumentos,
Y escuchad con atención
Qué se os dice, y en silencio,
Lo que encierran las palabras
De este Pregón, que es invento,
Apócrifo, cual billete
De doce euros, y no miento.
Al que chille o alborote,
Mientras declamo los versos,
Que un mamporro le dé un guardia
Por la falta de respeto;
Ahora bien, que no rompa
De su osamenta ni un hueso,
Por si luego se ha de hacer
Un trasplante de esqueleto.
No quiero que criminal
Me llame nadie; severo
Soy un rato, sí, lo admito,
Como lo fue mi maestro,
Pero a cumplir me limito
Lo ordenado por Toquero.
El chupinazo de este año
Anunciador, lo prometo,
Subirá a la misma altura,
Ascenderá iguales metros,
Que su hermano, sí, el de antaño,
Cuanto permita san Pedro;
Y, explotado, ocurrirá
El contento verdadero,
Que se abrirá paso pronto,
Como el gozo que va dentro
De este, ese o aquel ciudadano,
Sea novato o experto
En las lides de la juerga,
La jarana, el desenfreno;
Y a la pregunta ¿apetece?
La respuesta será ¡quiero!
Me consta que hubo en Tudela
Ayer mucho movimiento:
Camisas y pantalones
Blancos, y rojo el pañuelo,
Como la faja, impecable,
Probados en un momento,
Para evitar el desastre
Que origine el desconsuelo.
Y como aquí pone fin,
A la mecha llama acerco
Del cohete, que haga pum
Y comience el vicio bueno.
Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com
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