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Me chifla su verbal arquitectura

Ángel Sáez García 12 Ago 2026 - 14:00 CET
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ME CHIFLA SU VERBAL ARQUITECTURA

TANTO COMO SU ASAZ ERUDICIÓN

“Reconozco que me admira (y envidio, sí, pues tengo defectos, como cualquier mortal, usted, Otramotro, sin ir más lejos, por ejemplo, aunque me esfuerzo a diario por abatirlos y erradicarlos) su capacidad creativa. Escribir todos los días (menos una decena, docena o quincena de jornadas al año) y con la exigencia formal y el nivel estilístico que usted imprime e insufla a sus escritos solo se logra gracias a una perseverancia literaria a prueba de bombas. Se requiere una disciplina espartana, una fuerza de voluntad sobrehumana, descomunal, digna de aplauso, para conseguir, tras veinte años (desde que empezó a trenzar textos en su blog de Periodista Digital, en 2006), un día tras otro, ese desafío.

“Como en mis vacaciones estivales he estado desconectado de internet (sabia determinación, positiva donde las haya; las terminé el sábado pasado), me he perdido una quincena de entradas recientes en su bitácora. Ayer casi alcancé a hollar la cumbre de un nuevo ochomil, ponerme al día. Me han llamado la atención los textos que le han escrito y mandado, y publicado usted (ignoro si tras enmendarlos —no sé si mucho o poco— usted, porque despiden un aroma o fragancia característica, la suya, peculiar), sus anónimos comunicantes espontáneos, tan inteligentes y hasta más que usted (confío en no equivocarme, pues intuyo que acepta, de buen grado, recibir las mordacidades de los demás quien es adicto a darlas; y, por ende, espero que, tras haberle lanzado esta pulla, no envíe la urdidura que la contiene al cubo de la basura). Es verdad apodíctica ese dicho castellano, que muchos aireamos, de que en esta vida todo se contagia, excepto la belleza física, que no tiene arreglo, aunque el bisturí de un experto cirujano estético sea casi milagroso.

“Me ha gustado mucho (o, como usted hubiera preferido escribir, sobremanera) el texto que tituló ‘El encomio carcome, debilita’, del 5 de los corrientes mes y año, que incluye párrafos de un correo que urdió y le envió, según sospecha usted, A. o L., iniciales de las hermanas Ángela, la sor, y Lourdes, su supuesta vecina de Rosales (dueña de los rosales que envidia —por cierto, ¿llama así a los dos senos de quien acaso fue vecina suya otrora de la finca donde ella ya no vive, y no ha olvidado, pero usted aún reside?—). En el mentado demuestra, una vez más, que su péñola, su BIC azul, es único: destila sus acostumbradas erudición abundante, agudeza psicológica y maestría en su dicaz arquitectura verbal.

“Su ancho, hondo y largo conocimiento de los clásicos le ayuda a identificar al momento el plagio buscado, voluntario, de su comunicante sobresaliente. Su ojo filológico le permite advertir, en una primera lectura, la métrica que hay oculta, cuatro versos endecasílabos, en su logrado remedo. Es evidente que usted aprovecha al máximo el cerdo recién sacrificado, su realidad, un simple correo que le han mandado a su dirección más usada para tejer una urdidura a la que no le falta ni sobra nada.

“Me flipa (todos los hacedores que conozco suelen ufanarse de su trabajo) que reconozca que usted ha perdido la partida que ha jugado; que Ángela o Lourdes le han descubierto el truco de mago de la literatura, su prosa endecasilábica, su personal hilandería o hilatura, que facilita que sus textos no solo cuenten, sino que canten, y sepan a teta de monja (con perdón, o sin él, porque el dicho es de uso común, sobre todo, en Cataluña y las Islas Baleares), a gloria. Tuve antaño una novia que se llamaba así, Gloria, y sus besos me sabían a ídem.

“Usted me seduce y no puedo dejar de contar lo que me sucede”.

Admito que me asombra que algunos lectores asiduos míos hayan captado la música que había camuflado tras mis líneas; y, asimismo, que hayan sido capaces de emularme con las mismas figuras literarias, las hubieran asimilado leyéndome a diario o por su propia cuenta.

Insisto e itero: las censuras son más didácticas que las debilitantes alabanzas.

   Ángel Sáez García

   angelsaez.otramotro@gmail.com

Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza. Casado (con la literatura —en traducción libre, literaria, “si la literatura no lo es todo, no vale la pena perder una hora con ella”, Jean-Paul Sartre dixit—, solo con […]

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