PROFESOR JUBILADO Y LECTOR SUYO
De esa guisa firma el email que escribió y me mandó el pasado sábado (y recibí ese mismo día en la dirección de correo electrónico que más frecuento, pero acabo de leer hoy lunes) otro “comunicante anónimo”. Lo transcribo a continuación tal cual, sin enmendar una sola coma:
“Llevo, exactamente, la friolera de cien días, más de tres meses, leyendo cuanto tiene a bien publicar a diario en la bitácora que gestiona en Periodista Digital, el blog de Otramotro, Ángel. Reconozco que me da rabia que la excelente literatura que produce no haya sido reconocida como se merece, es decir, que no tenga más lectores, en definitiva, que no sea leído por más gente. Lamentablemente, no soy director de un periódico de los de papel (y en línea, digital) de la prensa española de tirada nacional, porque, si lo fuera, ya llevaría dos meses publicando sus columnas o tribunas de opinión en las páginas del mismo.
“Le confieso que me siento frustrado, porque la magnífica calidad de sus urdiduras (o ‘urdiblandas’) y su constancia o perseverancia (sin faltar un solo día a la cita y/o el compromiso con sus lectores) son dignas de alabanza.
“Su mérito artístico, estilístico o literario ameritan que una o dos veces a la semana, por lo menos, su colaboración abriera la sección de opinión de uno de los grandes, El País, El Mundo, Abc, La Vanguardia, La Razón, El Periódico, etc. Desconozco cómo funciona (cuáles son los entresijos, las tripas de) el cotarro en un diario, el asunto de marras en los medios tradicionales, pero que las creaciones que usted pare son superiores a la media de las que ven la luz en ellos, es algo patente, notorio, cristalino y clamoroso.
“Un autor prolífico, como usted es, debería disponer de un nicho fijo, como el que tiene Ignacio Camacho en el Abc, que publica a diario. Puede que en dicho diario no encaje por haber confesado que es socialista; ahora bien, está claro que es un verso suelto o libérrimo, porque no calla su parecer crítico, ante los evidentes errores que comete el PSOE, ni estando bajo la ducha.
“Es una verdadera pena que seamos tan pocos los que disfrutamos de la lectura diaria de sus escritos, tan interesantes y tan originales. Me gustaría que fuéramos más, muchos más, quienes pudiéramos gozar de ese privilegio propio de sibaritas. He comprobado, desde que me jubilé, por las muchas horas que tengo para hacer lo que me place, leer, que la gran literatura y la mejor columna no se venden en los quioscos de prensa, sino que se halla en otros refugios o rincones, en blogs como el suyo, Ángel.
“El miércoles 2 de septiembre de 2026 vio la luz en su bitácora el texto que usted tituló ‘Aunque repugne el medio, fue efectivo’. Me limito a comentar los cuatro primeros párrafos de dicho escrito, porque, en los mentados usted consigue condensar su poética literaria y su perspectiva, prisma o postura sobre el oficio de escribir.
“Su prosa es densa y rítmica. Cada palabra parece haber sido pesada y medida (pues eso es lo que usted hace, aparentar que escribe en prosa, usando, como ingredientes imprescindibles, tiradas de versos endecasílabos; quien invierta tiempo en comprobarlo, lo constatará).
“Para usted, escribir es como el acto inexcusable de respirar, una necesidad vital, el único que consigue saciar su hambre y sed de satisfacción personal, como se lee en el primer parágrafo.
“En el segundo, nos convence de que la idea fértil es aquella que se cata de una vez (‘se haya cazado al vuelo o pescado sin anzuelo en río dulce o mar salada’) y, asimismo, persuade de que la luz de esa idea matriz ha de alumbrar todo el texto, de principio a fin, aceptando que el lector pueda interpretar el escrito de manera distinta y aun contraria a la que se ha esforzado en argumentar el autor. No conviene olvidar que usted es un maestro en el manejo de la ironía, ese recurso literario que permite al hacedor de un texto sostener lo opuesto a lo que vierte en él y se lee.
“En el tercer párrafo, usted defiende que el creador literario no inventa el arte, la belleza, sino que la descubre tras veladuras o ‘velablandas’ (término que está relacionado con la distinción que usted se sacó de la manga otrora y lleva haciendo entre urdiduras y ‘urdiblandas’), tras baños o coberturas, porque eso mismo le ocurre a la verdad con las diversas capas de mentira que la recubren.
“En el cuarto y último parágrafo (que no lo es del susodicho texto) habla de que su prosa debe compartir con el verso el ritmo que lo caracteriza, y de su empeño en lograr dicho desafío o reto. Usted lo consigue con las series de endecasílabos camuflados.
“Se trata de un escrito metaliterario. Usted nos explica a sus lectores cómo trenza un texto mientras lo urde, manejando esa metodología con inusitado magisterio”.
Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com
Home