LA CLAVE DEL DÍA

El Mundo se empeña en salvar a Susana Díaz sin que ésta dé nada a cambio

ABC recuerda a la socialista andaluza que se ha equivovado y que debe enmendar su error "con más humildad e inteligencia"

El Mundo se empeña en salvar a Susana Díaz sin que ésta dé nada a cambio
Susana Díaz, líder del PSOE en Andalucía. PS

La Razón alaba a Moreno Bonilla por reclamar a Díaz el mismo trato: que gobierne la lista más votada

La última reunión de Susana Díaz, candidata a la reelección como presidenta de la Junta de Andalucía, con el jefe del PP, Juan Manuel Moreno Bonilla, que se produjo mientras la Policía detenía a varios cargos socialistas de la Administración autonómica por un nuevo fraude, es el tema de tres editoriales este 9 de junio de 2015.

El Mundo publica el editorial más sorprendente: primero enumera los errores y las soberbias de Susana Díaz, hasta el punto de escribir que «no se merece gobernar», pero al final concluye que los demás partidos, en alusión al PP y a Ciudadanos, deben facilitar su investidura. A cambio de nada.

ABC aprovecha el nuevo atasco de las negociaciones en Sevilla para destacar que el PSOE está cavando su fosa al participar en «la creación de un «frente-populismo» basado en el odio a la derecha y en su expulsión de las instituciones».

Y La Razón, después de elogiar a Moreno Bonilla, abronca a Albert Rivera por su falta de «coherencia política y personal» al ser más suave con el PSOE que con el PP.

EL MUNDO

Susana Díaz no se merece gobernar ni se ha ganado con su actitud intransigente que PP, Ciudadanos o Podemos faciliten su investidura. Y tampoco es de recibo que amenace ahora con convocar otras elecciones cuando hay margen para negociar hasta el 5 de julio de 2015. Eso resulta muy claro. Pero también es cierto que sería incomprensible y absurdo que los andaluces volvieran a tener que votar. Por ello, el mal menor parece en estos momentos que uno de esos tres partidos de la oposición faciliten su investidura para desbloquear el actual ‘impasse’. Ello sería compatible con exigir a Susana Díaz una firme actitud de lucha contra la corrupción cuando gobierne, que es la única alternativa que tiene si algún día quiere dar el salto a la política nacional.

ABC

Así las cosas, el escenario político se torna extremadamente enrevesado. Consciente de que el adelanto electoral fue un riesgo innecesario que ha deteriorado su imagen, Susana Díaz sigue renuente a subordinarse a la imposición de Ferraz de construir «mayorías progresistas» con Podemos porque la trampa consiste en que el partido de Pablo Iglesias se ha propuesto fagocitar al electorado del PSOE. La opción que probablemente maneja la presidenta socialista en funciones es un acercamiento a Ciudadanos, cuyos cálculos tacticistas para desgastarse lo menos posible pasan a su vez por apoyar al PSOE en Andalucía y al PP en Madrid. Malabarismo político elevado a la enésima potencia que, según recientes encuestas, ya está penalizando a Albert Rivera por su alambicada indefinición.

El que para muchos iba a ser un paisaje idílico de nuevas mayorías labradas a golpe de cesiones y alianzas por expreso deseo de la voluntad popular se está transformando en un rompecabezas de muy compleja ejecución. Pero sobre todo se está convirtiendo en el icono de la marginación del PP, de la destrucción de sus mayorías al precio que sea y de la creación de un «frente-populismo» basado en el odio a la derecha y en su expulsión de las instituciones. Susana Díaz arriesgó y se equivocó. Ahora debe enmendar su error con más humildad e inteligencia. Si la gestión de las nuevas mayorías va a ser una sucesión de ultimatos y amenazas de nuevas urnas, será la estabilidad la que se vea aún más comprometida.

LA RAZÓN

El líder popular ha actuado con absoluta coherencia al reclamar el mismo trato que exige Susana Díaz, que no es otro que el respeto a la lista más votada, tanto a la presidencia de la Junta como a los consistorios municipales. En este sentido, causa estupor, por lo que significa de interiorización del doble rasero, que los portavoces socialistas andaluces hablen de «cambalaches y chantajes», cuando su partido mantiene negociaciones y se apunta a acuerdos con fuerzas políticas radicales en toda España, incluso abiertamente separatistas, a las que no hace mucho descalificaba por sus propuestas y actitudes antisistema.

La cuestión es si Susana Díaz prefiere avenirse a las condiciones que le impone Podemos, que significan la renuncia a la acción efectiva de Gobierno, o con la trágala de Ciudadanos, que exige el compromiso de entrega por escrito de las actas parlamentarias de los ex presidentes Manuel Chaves y José Antonio Griñán, entre otras cesiones, y que Albert Rivera no tendría más remedio que mantener en aras de una mínima coherencia política y personal, una vez que se muestra estricto cuando se trata de negociar con el PP. Una vez más, Andalucía representa una oportunidad óptima para que los nuevos partidos se retraten.

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Autor

Pedro F. Barbadillo

Es un intelectual que desde siempre ha querido formar parte del mundo de la comunicación y a él ha dedicado su vida profesional y parte de su vida privada.

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