Los expedientados inicialmente eran un Inspector, responsable de la Unidad, un subinspector y una agente de Policía
La Dirección General de la Policía ha absuelto a dos de los tres policías antidisturbios que fueron expedientados hace cinco meses por un tremendo bofetón a una joven que según los agentes ‘se puso chula’ y a un fotógrafo que se metió a filmarlo todo.
DESPIECE DEL VÍDEO
- Minuto 0:05, el fotógrafo sale corriendo detrás de la Policía.
- Minuto 0:41, la chica grita desde la otra acera: «Que sois unos violentos, cabrones»
- Minuto 1:16, la Policía cruza, localiza e intercepta a la chica.
- Minuto 1:29, tras el «¿qué pasa?» de ella, la mujer policía le suelta un bofetón de espanto.
- Minuto 1:31, el fotografo empieza a disparar su cámara, la Policía va detrás de él.
- Minuto 1:42, el chico que intenta llevarse a la chica recibe golpes.
- Minuto 1:58, aparece el fotografo tratando de grabar la situación y recibe golpes de la policía.
LOS HECHOS Y LAS ACUSACIONES
La torta y los porrazos tuvieron lugar tras la manifestación laica que tuvo lugar en la Puerta del Sol de Madrid contra la visita del Papa durante la Jornada Mundial de la Juventud, celebrada entre los días 16 y 21 de agosto de 2011 en la capital.
Esta fue una de las últimas decisiones del ex director de la Policía y la Guardia Civil, Francisco Javier Velázquez, antes de abandonar su cargo tras elecciones del 20 de noviembre.
Meses antes, el 24 de agosto de 2011, su Dirección General decidió abrir expediente disciplinario por «falta grave» a tres agentes de la Unidad de Intervención Policial (UIP) al considerar que «se extralimitaron en sus funciones».
Los expedientados inicialmente eran un Inspector, responsable de la Unidad, un subinspector y una agente de Policía.
Sin embargo, las causas abiertas en torno al Inspector y la agente han sido sobreseídas. Más de cinco meses después, tan sólo se mantiene abierto el proceso en torno al subinspector cuya posible sanción se mantiene a la espera de la investigación penal de los hechos que ha recaído en el juzgado de Instrucción número 41 de Madrid.
La Dirección General de la Policía ya ha remitido al titular de este Juzgado su investigación interna realizada.
Responsabilidad penal
Las fuentes consultadas han explicado que el agente no puede ser sancionado disciplinariamente hasta que este juzgado determine si su comportamiento aquella noche fue constitutivo de alguna infracción penal. La sanción por «falta grave» acarrea una suspensión de funciones de cinco días a tres meses.
De esta situación han quedado exentos tanto el Inspector como la agente. Sobre el primero la instrucción interna realizada por la Dirección General que dirigía Velázquez determinó que no había estado en el lugar de los hechos aquella noche y sobre la agente determinaron que no participó de ninguna en ninguna de las dos agresiones.
La fuentes consultadas atribuyen la apertura inicial del expediente para estas dos personas a un error en la Información Reservada previa que elaboró la Jefatura Superior de Policía de Madrid.
Una inspectora jefa responsable del área disciplinaria reunión toda la información disponible y las imágenes difundidas por Internet de la agresión que filmó un ciudadano.
Después, el fotógrafo
Además de las declaraciones prestadas por varios funcionarios de Policía desplegados aquella noche en el dispositivo de seguridad, las imágenes grabadas por un ciudadano han constituido la prueba fundamental de los hechos.
En ellas se aprecia como, segundos antes de la agresión, un agente de menor estatura que el resto da órdenes a sus compañeros.
«¡Haz una línea, haz una línea!», repite en varias ocasiones al grupo de agentes que comienzan a avanzar por el lateral de una de las calles aledañas a la Puerta del Sol donde se había producido la concentración laica.
A continuación, unos jóvenes se paran ante los policías advirtiendo de que son peregrinos. «Peregrinos nada, que pasen», responde la misma voz tal y como se escucha con nitidez en las imágenes difundidas aquellos días por internet y las redes sociales.
Segundos después, los agentes se reagrupan unos metros más adelante y es en ese momento cuando la joven acompañada de un chico pasa por delante de los uniformados y en tono desafiante les dirige un «¿¡qué pasa!?».
Acto seguido y sin previo aviso recibe un fuerte impacto en la cara, supuestamente y según estas primeras pesquisas, por parte de la misma persona que antes daba las indicaciones a sus compañeros.
La viandante responde al golpe gritando y lanzándose a por los policías, pero su acompañante se lo impide y se la lleva por la fuerza mientras recibe algunos porrazos en las piernas y otro de los policías les grita «¡a tomar por culo!».
En estas mismas imágenes se aprecia como el agente que ha detonado el incidente con su actuación se aleja rápidamente de la escena hasta desaparecer de las imágenes en las que, en cambio, se puede ver a otros tres integrantes de la UIP emprenderla contra un fotógrafo.
Estos hechos generaron el pasado verano una gran actividad en las redes sociales. Por internet circularon multitud de versiones y denuncias sobre este episodio e incluso surgieron iniciativas para tratar de identificar al presunto agresor.

