El ciclo del calcio
La contracción muscular comienza con una señal eléctrica de «activar» de tu cerebro. La señal estimula el RS para abrir sus puertas de calcio, inundando los miofilamentos con dicho mineral. El repentino aumento de la concentración de calcio ocasiona una reacción en cadena de consumo de energía que ocasiona que los miofilamentos cambien de forma y se acorten. El acortamiento simultáneo de miles de miofilamentos microscópicos ocasiona la contracción mucular.
Cuando la señal «activar» se detiene, las puertas de calcio del RS se cierran y las bombas de calcio regresan rápidamente dicho mineral desde los miofilamentos al interior del RS. A medida que la concentración de calcio alrededor de los miofilamentos se reduce, tu músculo regresa a su estado de relajación, según recoge muyfitness.
Fibras de contracción rápida y lenta
Tus músculos contienen diferentes tipos de fibras, ampliamente categorizadas como de contracción rápida o lenta. Como su nombre lo indica, las fibras de contracción rápida se contraen y retraen más rápidamente que las de contracción lenta. Sin embargo, tus fibras de contracción lenta tienen una resistencia mayor que las de contracción rápida, como en la fábula de la tortuga y la liebre. El RS en las fibras de contracción rápida está más desarrollado que en las de contracción lenta, permitiendo una liberación de calcio más rápida en respuesta a una señal de «activar». Tus músculos contienen una mezcla de fibras de contracción rápida y lenta, aunque alguna de las dos predomina en cada músculo.
Anomalías del calcio
Un nivel bajo de calcio en la sangre, o hipocalcemia, causa irritabilidad muscular. Con esta afección puedes experimentar calambres musculares en tu espalda y piernas. También pueden ocurrir espasmos en tus músculos faciales. Un nivel de calcio anormalmente alto en la sangre, o hipercalcemia, ocasiona debilidad y lentitud muscular. Los síntomas musculares normalmente no ocurren con hipercalcemia a menos que tu nivel de calcio en la sangre sea críticamente elevado.
