"Isaías el profeta y Pedro el pescador, se asomaron al misterio de la grandeza de Dios"

«Apártate» y «quédate», verbos para la comunión

Comentario de monseñor Agrelo al V domingo ordinario

Se supone que en la eucaristía escuchamos y comemos para mejor conocer la voluntad del Señor, obedecer sus mandatos, acoger su salvación y seguir sus caminos

Uno vio «al Señor sentado sobre un trono alto y excelso»; el otro vio sólo la redada de peces que había cogido después de echar las redes «en la palabra de Jesús»; y los dos, Isaías el profeta y Pedro el pescador, se asomaron al misterio de la grandeza de Dios y de la propia pequeñez, se vieron perdidos en la santidad de Dios y en la realidad inquietante del propio pecado.

El profeta expresó así lo que había experimentado: «¡Ay de mí, estoy perdido! Yo, hombre de labios impuros, que habito en medio de un pueblo de labios impuros, he visto con mis ojos al Rey y Señor de los ejércitos».

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Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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