INFRAESTRUCTURAS FERROVIARIAS EN CRISIS

Nuevo susto ferroviario: un Cercanías sufre un accidente en un túnel de Asturias sobre el que se había avisado

El túnel de Olloniego vuelve a fallar: alertas ignoradas en una semana negra para el ferrocarril español

El Cercanías accidentado en Asturias.
El Cercanías accidentado en Asturias. PD

Llueve sobre mojado.

Y se encadenan los fallos en la red ferroviaria española.

Un nuevo accidente de tren, en esta ocasión, de menor gravedad que los anteriores: el siniestro ha ocurrido al colisionar el brazo de un camión grúa con el tren de vía estrecha (FEVE) que cubre el trayecto entre Cartagena y Los Nietos, en la Región de Murcia, y que ha provocado al menos seis heridos.

Y todavía no recuperados del susto, el jueves 22 de enero de 2026 por la tarde, cerca de las 16:50 horas, un tren de Cercanías con destino a Oviedo sufrió un impacto al atravesar el túnel del Padrún en Olloniego. Al salir de la galería, una sección de hormigón proyectado se desprendió y golpeó la parte frontal del convoy, ocasionando daños en la cabina. A pesar del susto, los numerosos pasajeros a bordo resultaron ilesos y el tren pudo continuar su trayecto hacia su destino final.

Lo que hace singular este episodio respecto a otros accidentes ferroviarios es el grito de alerta previo. Un maquinista compartió su frustración con los medios: «Llevamos al menos seis meses advirtiendo que ese túnel estaba en mal estado, pero no se toman medidas, no nos hacen caso. Tienen que suceder estas cosas para que reaccionen». Las advertencias sobre la mala condición de la infraestructura habían sido desoídas durante meses, según los trabajadores ferroviarios que conocen bien los problemas de mantenimiento.

Cortes de circulación y planes de emergencia

Adif decidió suspender de inmediato la circulación en la línea C1 entre Ablaña y Olloniego tras lo ocurrido. La empresa aclaró que el desprendimiento afectaba únicamente al revestimiento de hormigón proyectado, «que no es un elemento estructural del túnel», aunque esto no resta gravedad al hecho de que fragmentos de la infraestructura caigan sobre los trenes en funcionamiento.

Por su parte, Renfe puso en marcha un plan alternativo de transporte con transbordos por carretera entre Ablaña y Soto del Rey, buscando minimizar las molestias a los usuarios. Mientras tanto, equipos técnicos de Adif se dedicaron a reponer el revestimiento e inspeccionar el túnel, con la intención de realizar reparaciones durante la noche para reanudar el servicio al día siguiente.

Una semana negra para el ferrocarril español

Este accidente ocurre en medio de una semana trágica para el transporte ferroviario en España. El martes, un choque entre dos trenes en la línea de alta velocidad cercana a Adamuz (Córdoba) dejó 45 muertos, convirtiéndose en uno de los peores desastres ferroviarios del país en varias décadas. Apenas unos días después, el miércoles se produjo otro incidente en Gelida (Barcelona) dentro de la red de Rodalies, donde un desprendimiento del muro provocó un choque con un tren, resultando en una fatalidad.

El jueves, además del suceso en Asturias, un tren FEVE colisionó con una grúa en Cartagena (Murcia) que invadió parcialmente el gálibo ferroviario. Esta situación dejó seis heridos leves, dos de ellos fueron trasladados al hospital para ser evaluados.

Presión sindical y demandas de seguridad

La concatenación de incidentes ha aumentado la presión sobre las autoridades ferroviarias. El sindicato de maquinistas ha manifestado su intención de convocar una huelga general los próximos 9, 10 y 11 de febrero como respuesta ante la falta de medidas adecuadas para garantizar la seguridad. Las autoridades locales en Murcia han exigido una revisión urgente de los protocolos relacionados con trabajos cercanos a las vías férreas tras lo sucedido en Cartagena.

El caso del túnel de Olloniego pone en evidencia un problema sistémico: trabajadores advirtiendo sobre peligros inminentes durante meses sin recibir respuestas preventivas. Solo cuando ocurren accidentes las instituciones parecen reaccionar. Esta semana ha dejado claro que es necesario llevar a cabo una revisión profunda del sistema ferroviario español respecto a sus protocolos de mantenimiento e inspección y, lo más importante, mejorar su capacidad para responder ante las alertas lanzadas por quienes viven diariamente la realidad infraestructural.

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