¡Feliz Navidad! Que el sol, que empieza a crecer a partir de ahora, nos ilumine y nos haga más sabios y mejores personas. Con este deseo, y desde Marruecos, les invito a que se tomen un cóctel, por ejemplo, viendo Casablanca, que en realidad en la pelicula era Tánger, en su época de soberanía internacional. Yo haré lo propio en la barra del Caid´s, el bar de cócteles del hotel El Minzah (tienen otro de vinos donde también se come muy bien – la otra noche tomé un pez espada con alcaparras y guisantes fabuloso-, y dos restaurantes, uno marroquí que es el mejor de la ciudad y otro internacional). Que sean felices, con o sin perdices.
