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Diez buenas propuestas para visitar Francia este verano… o en cualquier momento 1/2

Juan Luis Recio 23 Jul 2025 - 07:35 CET
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Sobran los motivos para visitar Francia en cualquier momento. De hecho es el destino exterior favorito de los españoles año tras año. En 2024 fueron 7,6 millones los españoles que eligieron Francia para sus viajes al exterior, a cambio casi 13 millones de franceses vinieron a España. No hay que explicar las razones para elegir Francia para una escapada o unas vacaciones. Sus animadas ciudades llenas de monumentos y museos, sus variados paisajes desde el mar a la montaña, sus gentes siempre acogedoras y… naturalmente su rica gastronomía son tentaciones suficientes. A continuación se mencionan algunas de las regiones y ciudades que más empeño ponen en seducir a los viajeros españoles y que acuden cada año al encuentro Mediatour que organiza Atout France en varias ciudades españolas. Todas ellas apuestan por la sostenibilidad, concepto imprescindible y de moda en el turismo, la cultura y, por supuesto, la gastronomía. Hay mucho donde elegir, como veremos en este texto redactado por Enrique Sancho siendo las fotos de Regiones de Francia. Veremos hoy las cinco primeras propuestas y mañana las cinco restantes.

Aix-en-Provence, siguiendo los pasos de Cézanne
El gran Paul Cézanne, uno de los máximos representantes del impresionismo, vivió sus últimos años en su casa en la colina de Lauves en la ciudad de Aix-en-Provence donde había nacido. Allí se pueden ver sus objetos más queridos y familiares: las maquetas de sus últimos bodegones, sus muebles y sus útiles de trabajo, donde sentir más intensamente la plena presencia del pintor. Desde 1902 hasta su muerte en 1906, Cézanne trabajó diariamente en este luminoso estudio, cuna de decenas de obras hoy conservadas en los grandes museos del mundo, entre ellas las últimas y célebres “Bañistas”. El pintor era un gran observador de la naturaleza provenzal, que le parecía de una extraordinaria belleza y conocía muy bien su región, cuyos paisajes inmortalizó en numerosos cuadros.

El Museo Granet de Aix-en-Provence presenta la exposición internacional “Cézanne en Jas de Bouffan” del 28 de junio al 12 de octubre de 2025. Jas de Bouffan es más que un hogar; es un laboratorio artístico donde Cézanne experimentó con su obra durante casi 40 años. La excepcional selección de cien pinturas, dibujos y acuarelas de la retrospectiva invita a sumergirse en la vida privada del artista y a descubrir su estrecho vínculo con la casa familiar, ofreciendo un recorrido temático que explora el trabajo que el artista realizó en la casa familiar en Aix-en-Provence entre 1860 y 1899. La mansión era más que un hogar; se convirtió en el estudio creativo de Cézanne, donde experimentó con las técnicas y los temas que se convertirían en su firma.

La retrospectiva exhibe cien piezas que ilustran la gran influencia de la casa en su arte. Presenta los temas favoritos de Cézanne: paisajes provenzales, autorretratos, las famosas bañistas y bodegones al óleo y la acuarela. Entre las obras maestras de la exposición se incluyen las icónicas “Las cuatro estaciones: primavera, verano, otoño, invierno”, “La bañista y las rocas”, “Autorretrato delante de un fondo rosa”, “Los jugadores de cartas” y “Las bañistas”. La exposición muestra piezas prestadas por museos de renombre mundial de París, Nueva York, Tokio y Londres, y ofrece una visión fascinante de Cézanne, desde su juventud hasta sus mayores obras maestras.

Pero, además de Cézanne, la ciudad tiene mucho que ofrecer, con un ambiente increíble, un entorno cercano y rico en cultura, naturaleza y gastronomía; una ciudad humana y con múltiples bares y restaurantes, actividades culturales, galerías de arte y monumentos, y el punto de partida ideal como campamento base para conocer Provenza. Las callejuelas del centro poseen bonitos edificios del siglo XVII y XVIII y plazas por doquier, con numerosas fuentes. Librerías, tiendas de ropa, de artesanía, comercios variados pueblan todo el centro histórico.


Avignon, ciudad de Papas, teatro y… vinos
Sede de la cristiandad y centro artístico en el siglo XIV, Aviñón siempre se ha destacado por su rico patrimonio histórico y su variada oferta cultural, ambos profundamente arraigados en su identidad. Aviñón, la Ciudad de los Papas, el famoso puente cantado hasta por los que no saben francés, las murallas…. La ciudad es un destino turístico y cultural en el que destaca el famoso festival de verano. En 2025 celebra el 25º aniversario de cuando fue Capital Europea de la Cultura, y la ciudad desea celebrarlo , ofreciendo numerosos eventos culturales, festivos y populares durante todo el año. Llamado Terre de Culture 2025 (Tierra de Cultura 2025), este año cultural excepcional está marcado por exposiciones, festivales, acontecimientos únicos e inauguraciones de museos y lugares artísticos, suficiente como para ofrecer a los habitantes y a los visitantes de paso momentos culturales inolvidables. Con Aviñón, Tierra de Culturas 2025, la ciudad firma el segundo acto de una fuerte ambición cultural para Aviñón, con un gran plan de acción que moviliza a todos los agentes culturales de la zona.

Hasta el 26 de julio tiene lugar el célebre Festival de Teatro que llega a su edición número 79 y es mucho más que una completa muestra de teatro. La Cour d’Honneur del Palacio de los Papas, Patrimonio Mundial de la UNESCO, es la cuna del Festival, que se desarrolla en 30 lugares de la ciudad y sus alrededores. De gimnasios a claustros, de capillas a jardines, de canteras a iglesias, el Festival acoge a más de 120 000 espectadores en más de 400 actos (espectáculos, debates, encuentros, lecturas, proyecciones).

Aunque desde hace décadas Aviñón es reconocida como tierra de teatro, también acoge numerosos eventos musicales a lo largo del año: música clásica, barroca, electro, jazz, rock… Si se es aficionado a la ópera, la ciudad cuenta con un teatro de ópera que presenta numerosas obras nuevas; para los amantes del jazz y de la música improvisada, está el AJMI. Y no hay que olvidar la escena musical actual, con los festivales Id-Ile y Résonance.

Pero no solo de cultura, teatro y arte vive el hombre y Aviñón ofrece lo mejor de la gastronomía provenzal y de los vinos. Muchos chefs trabajan con productos de la región y despliegan todo su talento dentro del respeto por las tradiciones culinarias. Aviñón, capital de Côtes-du-Rhône, también permite descubrir la calidad de sus variedades de uva y de sus muchas propiedades. El cultivo de la vid se practica en el valle del Ródano desde la antigüedad y se desarrolló en la margen izquierda del río en el siglo XIV, con el Estado Pontificio, y en la margen derecha en el siglo XVII, con el Reino de Francia. La denominación «Côtes du Rhône» nació en 1937. Define las reglas de producción y los caldos y Aviñón es su capital desde 1996. Coincidiendo con los días del Festival de Teatro, de las 19 a las 23 horas, viticultores y bodegas del Ródano presentan al público una nueva selección de Côtes-du-Rhône y Côtes-du-Rhône Villages. También se pueden descubrir estos vinos de carácter en los numerosos restaurantes y vinotecas de la Ciudad Papal. Y si se quiere saber más, se pueden seguir las rutas turísticas de los Côtes du Rhône, de Aviñón a Vienne, al sur de Lyon, de Vaison-la-Romaine al Pont du Gard, pasando por el ineludible Châteauneuf-du-Pape para descubrir los terruños y sus vinos coloridos.

Centre Val de Loire, triple aniversario
En 2025, la región Centro-Valle del Loira celebra no uno, ni dos, sino tres grandes aniversarios: los 25 años de la clasificación del Valle del Loira como Patrimonio Mundial de la UNESCO, los 20 años de «La Loire à Vélo» y los 15 años de la inscripción de la comida gastronómica francesa en el Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. El 30 de noviembre de 2000 es una fecha a celebrar, ya que marcó la clasificación del Valle del Loira como un «paisaje cultural vivo», una distinción única en su época. El perímetro cuenta con 280 km. entre Sully-sur-Loire y Chalonnes-sur-Loire y es reconocido por su excepcional patrimonio renacentista, sus paisajes, su emblemático río, así como sus viñedos y viticultores, que producen los delicados vinos del Loira. Un valle reconocido por su patrimonio renacentista único, sus paisajes y su río, el Loira, que atestigua la armonía y la relación que une al ser humano y la naturaleza, a los viñedos y los viticultores que producen los delicados vinos del Loira… De manera general, un año Unesco que reúne, más allá del perímetro del Valle del Loira, dos grandes catedrales: Chartres y Bourges, así como la basílica de Neuvy-Saint-Sépulcre, copia del Santo Sepulcro de Jerusalén. El Valle del Loira, conocido como el “Jardín de Francia”, atesora un gran patrimonio histórico y natural. Sus tierras están bañadas por el Loira, que junto con sus afluentes, han dado forma a los paisajes y favorecido la circulación y el encuentro de ideas y personas.

El Valle del Loira es la tierra del Renacimiento francés, los castillos del Loira, los personajes ilustres y el art de vivre, de esa época quedan fortalezas medievales, castillos reales, residencias renacentistas, catedrales, abadías… Esta profusión artística y arquitectónica tuvo lugar durante más de tres siglos seguidos y fraguó el llamado art de vivre francés. El Valle del Loira en la actualidad destaca por una tradición viva de navegación fluvial, mantenida por amantes de la naturaleza que disfrutan dando a conocer el Loira y sus afluentes (el Cher, el Indre y el Vienne) con toda su biodiversidad, compuesta por aves migratorias, castores, plantas salvajes y bancos de arena. En Sologne, Touraine y el Bosque de Orleans, el río, los lagos y los bosques componen un increíble paisaje que caracteriza el Valle del Loira, su historia y geografía. También más de 100 Castillos del Loira abiertos al público, la mayor concentración del mundo de castillos y palacios renacentistas. Unos 30 jardines turísticos, que van del clasicismo de los jardines renacentistas de Villandry hasta el vanguardismo de los jardines de Chaumont-sur-Loire. Y un sinfín de jardines creados por gente apasionada que disfruta compartiendo lo que mejor saben hacer.

El Valle del Loira celebra también los 20 años de La Loire à Vélo. Conocida tanto al nivel nacional como internacional, esta ruta ciclista es recorrida cada año por cerca de dos millones de turistas en bicicleta. Con una señalización clara y segura a lo largo de 900 km., es accesible para todos. En la primavera de 2005, se inauguró el primer tramo de “El Loira en Bicicleta”, un nexo entre las dos regiones, propietarias de este itinerario pionero en Francia. Actualmente, el Loira en Bicicleta genera unos ingresos de 55,6 millones de euros.

Por último, en 2025 se celebran los 15 años de la inscripción del “Repas gastronomique des Français” en la UNESCO, un reconocimiento que refleja perfectamente el espíritu y los valores del «jardín de Francia». Fruto del trabajo del Instituto Europeo de Historia y Culturas de la Alimentación de Tours (IEHCA), la comida gastronómica francesa se define como un momento de convivencia y celebración, basado en platos elaborados con productos locales. Los comensales practican el «buen comer» y el «buen beber», destacando la armonía entre los platos y los vinos, así como la importancia de la presentación de la mesa. Esta categoría busca proteger una costumbre socialmente arraigada: la convivencia, el disfrute del gusto, el compartir y el maridaje de los vinos y los productos de la tierra. Estos aniversarios, junto con el programa y los eventos organizados por la Región Centre-Val de Loire, serán una oportunidad para transmitir y desarrollar los valores humanistas del Valle del Loira, que la convierten en una tierra de Renacimiento.

Luberon, cuando el tiempo se detiene
En el corazón de la región Provenza-Alpes-Costa Azul, en el sur de Francia, Luberon es un destino privilegiado para ofrecer una experiencia auténtica y pintoresca. A sólo dos horas de la Costa Azul, se puede acceder fácilmente a Luberon desde Aviñón (30 minutos), Marsella (una hora) y Aix-en-Provence (40 minutos). Un destino que combina con elegancia naturaleza y servicios de calidad, para ofrecer una experiencia que va más allá de una simple estancia en un alojamiento de alta gama. Aquí, la elegancia reside en el buen vivir provenzal, donde tomarse el tiempo de descubrir pueblos pintorescos y conocer a los artesanos y productores locales se convierte en una experiencia inolvidable.

Hay que dejarse seducir por estos lugares auténticos donde la viticultura, la olivicultura y la truficultura conforman paisajes preservados y doblemente reconocidos por la UNESCO por su excepcional espacio natural (Geoparque y Reserva de la Biosfera). En Francia, existen 174 pueblos con la etiqueta de «Los Pueblos Más Bonitos de Francia» (cifra de 2023). Siete de ellos se encuentran en la región de Vaucluse, de los cuales seis están en Luberon y en todos ellos el tiempo parece haberse detenido y te invitan a sumergirte en la historia y en el apacible estilo de vida provenzal. Todos ellos están encaramados majestuosamente o enclavados en las laderas del famoso macizo del Luberon o los Montes de Vaucluse. Su excepcional ubicación, en el corazón de un paisaje idílico donde se entremezclan frondosos olivares, extensos viñedos, bosques mediterráneos y florecientes huertos frutales, les confiere un encanto incomparable. Inmersos en la belleza natural y la tranquilidad atemporal, estos pueblos donde cada rincón cuenta una historia y cada panorama invita a la contemplación.

Cada pueblo ha conservado su casco histórico y su arquitectura. Allí se descubren encantadoras callejuelas adoquinadas y jardines floridos, ruinas históricas y iglesias encaramadas que marcan el paisaje. Entre los cinco más bellos de Francia está Gordes, que es sin duda el más famoso de todos, ocupando un lugar especial en el Luberon, imponente, visible y alzándose con orgullo frente a un valle de viñedos. Hay que visitar las exposiciones de su castillo, las misteriosas cuevas del Palacio de Saint-Firmin y pasear por la hermosa Place Genty Pantaly. Lourmarin es pueblo de artistas y está animado todo el año. Alberga la Maison du Gibassier, una especialidad local. Destaca su castillo, la Fuente de las Tres Máscaras y su templo protestante. Ansouis, al sur del Luberon, es conocido por su gastronomía, su castillo aún habitado, sus jardines a la francesa y sus museos originales. Rosellón, un pueblo de colores llamativos, donde se puede visitar parte de las canteras de ocre situadas en las cercanías. Ménerbes, que ha atraído a numerosos artistas a lo largo de los siglos desde su afloramiento rocoso.

Como en todas las regiones de Francia, la gastronomía y los productos tienen un papel destacado. Aquí se pueden disfrutar frutas y verduras, en particular tomates, calabacines, berenjenas, patatas Pertuis, melón, cerezas, etc.; aceite de oliva, un producto estrella para mejorar todos los platos; hierbas y plantas aromáticas, más conocidas como hierbas de Provenza; miel, dulzura encarnada, simple o aromatizada con flores silvestres; trufa negra, ideal para realzar un plato común que al instante se vuelve más refinado; queso de cabra, y en particular el AOC Le Banon, madurado en hojas de castaño.

Normandía, 1000 años de historia
Normandía te sumerge en un mundo donde la belleza se une a la historia. De las playas del Día D a los acantilados de la Costa de Albatre, del tapiz de Bayeux a los bosques del Pays d’Auge. Pero más allá de su patrimonio, Normandía también destaca por su compromiso con un turismo respetuoso con su entorno. En 2025, el turismo sostenible es más que nunca un elemento central de su estrategia. Convencidos de que el futuro del turismo pasa por un enfoque equilibrado que preserve los paisajes, apoye a los productores locales y responda a los retos de las generaciones futuras. Por eso en Normandía están poniendo en marcha iniciativas concretas para fomentar el turismo responsable y ofreciendo al mismo tiempo experiencias auténticas. Normandía en 2025, se reafirma como un destino emblemático, aliando armoniosamente historia, naturaleza y modernidad.

En 2025 se celebra el Milenario de Caen ciudad portuaria de Francia y la capital del departamento de Calvados, en la región septentrional de Normandía. En 1025, la ciudad de «Cadomus» se menciona por primera vez en los archivos, marcando el comienzo de la historia de Caen, la ciudad, que prosperó bajo el reinado de Guillermo el Conquistador. Este acontecimiento pondrá de relieve 1000 años de historia a través de una programación participativa, al mismo tiempo que mirará decididamente hacia el futuro. Numerosos actos, espectáculos, exposiciones y festivales jalonarán el año, revelando una ciudad audaz y optimista que combina pasado, presente y futuro. Mucho más que una simple celebración, el Milenario es un proyecto estructurador que valoriza el patrimonio poco conocido de Caen, movilizando los motores locales hacia la innovación y la creatividad de Caen.

Cada año, Normandía celebra el aniversario del Desembarco de los Aliados en 1944. En 2025, el 81º aniversario marcará una transición simbólica, rindiendo homenaje a los veteranos y reforzando al mismo tiempo el compromiso internacional de preservar la memoria de este acontecimiento histórico. Ceremonias, recreaciones y el Festival del Día D marcan esta conmemoración dedicada a la paz y la libertad.

Hablar de Normandía es hablar de Impresionismo, la región que constituye, junto con París y sus alrededores, el destino impresionista por excelencia, un movimiento pictórico que revolucionó la historia del arte, que nació en la región y todavía hoy en día es visible con claridad por todos sus rincones. Más que un viaje por la historia del arte, este destino propone vivir los instantes de felicidad que han inspirado a estos pintores. Viajar por la Normandía impresionista es pasar del cuadro a la sensación: contemplar las obras maestras de los pintores en museos excepcionales y experimentar las emociones que les inspiraron en el mismo lugar en el que colocaron sus caballetes a finales del siglo XIX. Pasear por estos parajes permitirá desconectar siguiendo los pasos de los impresionistas, los famosos Monet, Boudin, Renoir, Pissarro, Bonnard, Millet o Sisley, rodeado de paisajes urbanos evocadores o en plena naturaleza salvaje. Impregnarse de la felicidad de la época compartiendo una comida en el césped a orillas del río Sena o frente al mar.

Y, naturalmente, tampoco aquí puede faltar la gastronomía. Normandía es ciertamente una de las regiones de Francia más famosas por su gastronomía. Aunque la región es conocida por sus quesos, sobre todo por el Camembert, y sus manzanas, Normandía ofrece mucho más. Por ejemplo Normandía es la primera región francesa en la producción y recolección de vieiras. Allí también se producen ostras y mejillones. Dentro de las especialidades, encontramos el cordero “presalado”, criado en la Bahía del Monte Saint-Michel, la andouille de Vire (salchicha típica de casquería), las tripes a la moda de Caen (también de casquería), la morcilla de Mortagne, la teurgoule y el caramelo de Isigny. Se puede acompañar la degustación de estos productos con una copa de sidra, de Poiré, de Pommeau o, si se prefiere algo más fuerte, de Calvados.

 

Juan Luis Recio

Blogger gastronómico y de tendencias, crítico de vinos (XL Semanal), letrista, sociólogo, mensista, poeta

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