El pasado jueves, la Fiscalía de la Audiencia Nacional decidió cerrar las diligencias contra Julio Iglesias por presuntas agresiones sexuales ocurridas en sus residencias de República Dominicana y Bahamas. Las acusaciones realizadas por dos exempleadas no son competencia de los tribunales españoles, lo que pone fin a esta vía judicial en menos de un mes. Sin embargo, para el cantante de 81 años, el daño ya está causado: su imagen pública ha recibido un golpe devastador.
Julio Iglesias no se queda callado. En una entrevista exclusiva con OKDIARIO, expresó su frustración: «Me han arruinado mi reputación… ¿Y ahora qué?».
Si bien agradece el apoyo recibido, pero lamenta que se haya pisoteado el principio de presunción de inocencia. «La Fiscalía archivó el caso, como no podía ser de otra manera», señala, criticando a los medios que amplificaron acusaciones sin confirmarlas y que le señalaron por comportamientos impropios en el pasado.
Todo comenzó con un reportaje de elDiario.es y Univision, basado en testimonios de 15 exempleadas entre 1990 y 2023. Una de ellas, que tenía 22 años en 2021, alegó abusos nocturnos en Punta Cana y Lyford Cay. Sin embargo, Iglesias respondió publicando en Instagram mensajes de WhatsApp de las denunciantes, enviados entre 2021 y 2023, donde expresan afecto y contradicen sus relatos.
La denuncia llegó a la Audiencia Nacional tras la investigación periodística, la cual hablaba sobre aislamiento, jerarquías opresivas y un Iglesias irascible. Se incluían graves acusaciones como trata de personas para servidumbre, agresiones sexuales y lesiones.
Iglesias ya había desmentido todo en redes sociales: «Absolutamente falsas», afirmó, mostrando «gran tristeza» ante la malicia percibida. Publicó capturas identificando a las autoras –aunque algunos medios prefirieron ocultar sus nombres por precaución– para evidenciar incoherencias en sus relatos.
Una denunciante apodada Rebeca enviaba mensajes cariñosos dos años después del supuesto horror, promovía su perfil en OnlyFans con fotos desde una mansión llamada «casita del terror» y presumía viajes a Courchevel e Ibiza, a pesar de alegar depresión y pobreza.
En este momento, el equipo legal de Iglesias mantiene un perfil bajo. Sin embargo, están recopilando publicaciones difamatorias procedentes de elDiario.es, Univision y otros medios para presentar demandas en diferentes jurisdicciones.
Quienes vieron el programa de Código 10 sobre Julio Iglesias ya sabían que en la Audiencia Nacional existían dudas sobre la competencia para investigarle. Ahora es momento de contar con buena información. pic.twitter.com/WQzZVkx5PS
— Teresa Gómez (@teresagomezgp) January 23, 2026
