Aún se buscan dos decenas de personas y ya se confirman 4 fallecidos.
Pero en este punto nos centramos en tratar de averiguar por qué ocurrió algo tan siniestro, y los expertos arrojan una razón fatídica y una inclemencia necesaria:
La fachada del edificio estaba construida de un material combustible, el poliuretano. Inflamable. El fuego se originó en la planta cinco y de ahí se desplazó por la fachada como loco. Toda esa pared principal ardió en menos de media hora.
El edificio data del año 2005 y en aquella época aún este material no tenía la mala fama que se fue labrando después.
Y todo, aderezado por el viento, con rachas de 50 y 60 kilómetros por hora en la ciudad en la noche fatídica.
¿Qué es el poliuretano?
Se trata de un material plástico muy versátil que se puede encontrar en diferentes formas, desde rígido hasta flexible. Se fabrica a partir de la reacción química entre dos componentes: un diisocianato y un poliol. Un material muy presente en nuestra vida diaria aunque no tanto en edificios como ocurre en este caso.
Desde suelas de zapatos hasta ruedas, pasando por colchones, ropa deportiva, etc. Su uso en construcción se da más como aislante térmico y acústico, tiene gran capacidad de sellado, es eficiente energéticamente, tiene larga durabilidad y, aquí vamos, es altamente rentable.
¿Cómo reducir este riesgo?
En À Punt, Esther Puchades, vicepresidenta del Colegio de Ingenieros Técnicos Industriales de València (Cogitival), explicó cómo debe ser el buen uso de este material para que no sucedan estas tragedias: debe haber implantación de barreras cortafuegos y el diseño de fachadas ventiladas. Además, según la experta, los fabricantes están trabajando para hacer una composición más resistente al fuego.