Cada vez son más frecuentes las sanciones por frenazos bruscos antes de pasar un radar, una práctica peligrosa que la Dirección General de Tráfico (DGT) está combatiendo con un nuevo sistema tecnológico.
Este método emplea dos radares colocados a poca distancia entre sí que permiten medir la velocidad media real del vehículo en ese tramo, detectando así a quienes reducen repentinamente la marcha para evitar ser multados y luego aceleran de nuevo.
Este sistema doble de radares funciona midiendo el tiempo que tarda un coche en recorrer el espacio entre ambos dispositivos. Si la velocidad media es superior a la permitida, aunque el vehículo haya frenado justo delante del primer radar, la infracción queda registrada y multada automáticamente.
Así, la DGT evita que los conductores aprovechen el truco clásico del «frenazo» para engañar al control y pone fin a una práctica que, además de ilegal, es extremadamente peligrosa para la circulación.
La medida responde a un problema habitual: muchos conductores reducen bruscamente la velocidad al ver un radar fijo, provocando situaciones de riesgo que pueden desencadenar accidentes por alcance o pérdida de control. Esta conducta no solo pone en peligro su seguridad y la de otros usuarios, sino que también vulnera las normas de tráfico y las buenas prácticas al volante.
Además del sistema de radares dobles, la DGT ha endurecido las sanciones para quienes realicen frenazos repentinos sin causa justificada.
La nueva multa puede alcanzar cuantías muy elevadas, reflejando el riesgo real que supone esta maniobra. El organismo insiste en que estas acciones no solo buscan evitar multas, sino que también comprometen seriamente la seguridad vial en carretera.
Cómo funcionan los radares anti-frenazo
- Se instalan dos radares fijos separados por una distancia corta (normalmente unos pocos cientos de metros).
- El primer radar mide la velocidad instantánea al pasar el vehículo.
- El segundo radar mide nuevamente esa velocidad más adelante.
- Con ambos datos se calcula la velocidad media real del tramo entre radares.
- Si esa media supera el límite legal, se registra una infracción aunque el conductor haya reducido temporalmente la velocidad justo antes del primer radar.
Esta tecnología evita que los conductores reduzcan solo momentáneamente la velocidad para luego volver a acelerar y mantiene una vigilancia más efectiva y justa en las carreteras.
Impacto y reacciones
La implantación de estos radares anti-frenazo ha sido bien recibida por expertos en seguridad vial, pues contribuye a reducir maniobras peligrosas y mejora la fluidez del tráfico evitando parones bruscos sin motivo real. Sin embargo, algunos conductores critican estas medidas argumentando que pueden ser excesivas o generar multas por errores momentáneos.
No obstante, desde la DGT se insiste en que estas multas responden a comportamientos imprudentes y reiterados que ponen en riesgo vidas humanas y provocan congestiones innecesarias. La prevención es clave para reducir accidentes derivados de frenazos inesperados frente a controles de velocidad.
Perfil del infractor habitual
Los conductores más propensos a esta infracción suelen ser aquellos que:
- Circulan habitualmente por vías con radares fijos y conocen su ubicación pero no respetan los límites de velocidad.
- Prefieren arriesgar frenazos bruscos para evitar multas inmediatas en lugar de ajustar su velocidad durante todo el trayecto.
- Desconocen o subestiman las consecuencias graves que puede tener un frenazo repentino en zonas con tráfico denso o carreteras estrechas.
Anécdotas y curiosidades
- En algunas zonas donde se han instalado estos radares dobles se ha detectado una reducción considerable en los incidentes relacionados con frenazos bruscos y colisiones por alcance.
- Algunos conductores intentaban frenar no solo delante del radar sino también justo después, lo cual ahora queda descartado con el cálculo de velocidad media entre ambos puntos.
- La DGT está evaluando ampliar este sistema a más tramos conflictivos donde se detecte esta mala práctica habitual para mejorar aún más la seguridad vial.
Este nuevo método representa un avance significativo en la estrategia de vigilancia y control del tráfico español, enfocándose no solo en sancionar excesos de velocidad sino también en prevenir maniobras peligrosas como el frenazo repentino delante de un radar. Así, se protege tanto a los conductores responsables como al conjunto del tráfico rodado, fomentando una conducción más segura y consciente.
