¡QUÉ HERMOSAS Y TURGENTES TETAS TIENES!
Resuena en mis oídos todavía
El que ha echado piropo una ateniense,
Que acaso por tus senos firmes piense,
Iris, que una espartana en ti cabía.
Una razón de peso en ello había,
Pues pechos mustios de liliputiense
Usuales para aquel que lo repiense
Galeno eran, pues él bien lo sabía.
Ayer leí “Lisístrata” en un lomo
Y por sus páginas pasé mi vista:
Mientras no haya aquí paz, idea lista,
Tampoco sexo habrá, sostiene el tomo.
Itero lo que he oído, mar de bienes:
¡Qué hermosas y turgentes tetas tienes!
Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com
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