¿ES LA FUSIÓN IRIARTE DE IRIS Y ARTE?
Este estío, por causa y/o culpa de la covid-19, no esperaba viajar a las islas Canarias, como eso mismo ha venido haciendo servidor, ininterrumpidamente, desde el año 2001, en el que, aprovechando el título de una película clásica y/o de culto que firmó Stanley Kubrik en 1968, cabe aseverar, sin sentir ningún miedo a errar, que, ciertamente, acaeció una odisea en el espacio/tiempo. Así lo escribí en una pieza que subtitulé “Ni en julio, ni en agosto, ni en septiembre” y ya ha sido publicada (vio la luz en mi bitácora de Periodista Digital, el blog de Otramotro, el último día del pasado mes de julio). Sin embargo, como el hombre propone, pero Hipnos, el dios del sueño, dispone, esta pasada noche, mientras dormía, he vuelto a sentir cómo la brisa del océano Atlántico me acariciaba la cara en el Puerto de la Cruz, localidad turística del norte de la isla de Tenerife (donde se yergue imponente y majestuoso el Teide), patria chica de, entre otras/os, Tomás de Iriarte.
En dicho sueño, que, grosso modo, la verdad, ha resultado ser un embrollo morrocotudo, un lío de padre y muy señor mío, he visto, tras captar un fogonazo, el rostro de mi dilecto amigo Luis Quirico Calvo Iriarte (que conforma con Luis de Pablo Jiménez —quien, por cierto, no ha aparecido esta vez por dicha y concreta parcela onírica— un tándem inmarchitable, inmejorable e inolvidable de la amistad fetén; y que he dado en bautizar, siendo poco, lo reconozco sin ambages, muy poco original, “los Luises”), que no paraba de, ora guiñarme su ojo izquierdo, ora asentirme y sonreír, ora exhibir su pulgar diestro señalando al cielo. Y, asimismo, tras captar otro fogonazo, originado tal vez por otro flash fotográfico, el de mi amada musa tinerfeña, Iris Gili Gómez, entre una multitud de caras desconocidas.
Creo que el sueño, si lo he interpretado correctamente, tenía que ver con mi más reciente actividad creativa, siendo más preciso, con los dos últimos sonetos que he trenzado; y, al parecer, por la reconstrucción del puzle que he llevado a cabo, este menda, que había sido invitado a participar con un par de poemas propios en un recital de poesía colectivo, coral, en la biblioteca municipal “Tomás de Iriarte”, se había decantado por leer lo último, los mentados.
Puede que todo el sueño se deba y lo explique la relación que, consciente o inconscientemente, he establecido en mi mente entre el primer apellido del famoso fabulador portuense del siglo XVIII, Iriarte, y el segundo de mi amigo Luis Calvo, que es, por cierto, el mismo; y que este sea, a su vez, la hipotética unión o fusión de la gracia de pila de mi amada actual, Iris, y ese vocablo bisílabo, de cuatro letras, por el que siento un amor o una pasión desmedida, arte.
Agrego, a continuación, los dos sonetos para que el atento y desocupado lector (ella o él), una vez haya pasado su perspicaz vista por ellos, claro, los ensalce o vilipendie, según sea el resultado del ponderado criterio al que ha llegado:
EJERCE DE MECENAS SIN SER RICO
Ignoro cuántos son sus enemigos. / Cómo a serlo llegaron desconozco, / mas lo que sí me consta y sí conozco / es quiénes para mí son mis amigos. // “Los Luises” en la cumbre, por abrigos / ser o fungir de tales, reconozco / que estuvieron y están, señor Orozco, / y apuesto a que estarán los cuarenta higos // que Pío me ha entregado esta mañana / y dentro de esta cesta llevo o porto, / si quien firma no se ha quedado corto. // Si aquí y ahora exhibo risa sana, / el artista se llama Luis Quirico, / que ejerce de mecenas sin ser rico.
CONTIGO SE ENTRETIENE, IRIS, EL MENDA
Me consta quien su física belleza / con la moral completa o complementa; / y no miente quien esto ve y comenta / en una reunión, por ser certeza // que nadie pone en duda; da pereza / tener que repetirse (documenta / quien de ello aquí da fe y lo fundamenta), / porque no hay quien refute su pureza. // Cada quien con sus hobbies se entretiene. / Contigo lo hace el menda, amada musa: / pues dos catetos soy; tú, hipotenusa. // No es más rico quien más alhajas tiene, / sino quien agradece, aun siendo escasas, / las que no cabe hallar en otras casas.
Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com
Home