IRIS, ¡CUÁNTA ATESORAS BONHOMÍA!
No veo cómo viaja, musa mía,
Tu aguja hacia mi nalga para darme
Una solución pronta y ayudarme
A en un pispás sanar mi anatomía.
Que quieras proteger mi autonomía
De todo lo que pueda molestarme
Y contra el bicho o virus vacunarme
Dice cuánta atesoras bonhomía.
Contemplar tu sonrisa es lo que quiero;
Que rías a mandíbula batiente
Entre otras mil acciones la prefiero,
Pues sueles exhibir el de oro diente
Con el que te obsequié, Iris, dispensario,
Para honrar nuestro primo aniversario.
Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com
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