Periodistadigital América Home
3 segundos 3 segundos
Coronavirus Coronavirus La segunda dosis La segunda dosis Noticias Blogs Videos Temas Personajes Organismos Lugares Autores hemeroteca Enlaces Medios Más servicios Aviso legal Política de Privacidad Política de cookies
-

El montón de Eubulides de Mileto

Ángel Sáez García 05 Abr 2022 - 14:00 CET
Archivado en:

EL MONTÓN DE EUBULIDES DE MILETO

Como ayer (con la mención de dicho adverbio me estoy refiriendo, claramente, por supuesto, a que hoy, fecha en la que doy arranque a la escritura de este texto, que no suele coincidir, o eso, en mi caso, es inusual, o sea, extraordinario, fuera de lo común, pues ocurre escasas veces con la de su publicación en mi bitácora de Periodista Digital, el blog de Otramotro) fue mi cumpleaños (no lo celebré, pero haré tal cosa cuando se pueda, cuando las agendas de “los Luises”, Calvo Iriarte y de Pablo Jiménez, dos de mis mejores amigos, y la mía lo permitan y/o no lo afeen, pues el día de mi aniversario, 30 de marzo, que coincide con otra jornada, cercana en el tiempo, de otro cumpleaños de ser allegado a uno de los mentados, me obligó a posponer su festejo), no dispuse ni del tiempo ni del silencio ni de la serenidad, condiciones imprescindibles, necesarias, para que este menda corone lo común, escribir el borrador y la primera versión del asiduo texto en prosa con el habitual BIC azul en las medias y proverbiales cuartillas amarillas, una vez acostado en el sobre (por cierto, me he llevado una sorpresa soberana, mayúscula, de veras, cuando he comprobado que el Diccionario de la lengua española no ha admitido o dado entrada aún al significado, usual en varias latitudes, de cama), antes de apagar la luz y de cerrar los ojos para intentar conciliar el sueño, confié en que los hados me ayudaran a que el o los sueños que tuviera durante la noche fueran favorables, rebosantes de información, y me suministraran las claves para trenzar lo que no pude urdir con la pausa debida e indispensable.

Hoy, a eso de las cinco de la madrugada, me he despertado con ganas de ir al baño a evacuar la vejiga. Tras llevar a cabo todo lo concerniente al proceso anotado, he regresado al catre y he dado varias vueltas a la idea de escribir sobre la paradoja del montón (o de sorites, que eso significa dicha voz, precisamente, en griego clásico), formulada por Eubulides de Mileto. Y de ahí el rótulo que aparece encabezando este texto, pues pretendía jugar con dicha paradoja.

Como sabe la persona que haya estudiado filosofía, la paradoja del montón viene a preguntarse, poco más o menos, esto, cuándo un montón de arena, de arroz o de cualquier otro material, el que sea, sin ninguna duda, lo es, y cuándo no. O mejor aún, ¿con qué unidad, ora detraída, ora adicionada, deja de ser algo un montón o toma la consideración irrefutable de tal? Mientras el asunto daba vueltas y más vueltas en mi cacumen o yo se las daba al tema en cuestión, me he dormido de nuevo y la paradoja del montón ha hecho acto de presencia en uno de los sueños que he tenido. Llevaba del brazo a una paradoja hermana, formulada también por el mismo Eubulides, la del mentiroso, que, por fin, cuando ha quedado a solas sobre el escenario, ha comenzado a quitarse la ropa y, tras finalizar el estriptis, sobre su desnuda piel he leído su actualizada formulación, que, una vez puesta al día, decía así: “Sánchez dice que lo que afirma, ‘que la culpa de todo lo malo que le ocurre hoy a España, sobre todo, que el IPC se haya disparado y este se haya acercado peligrosamente a los dos dígitos, la tiene Putin’, es apócrifo, un embeleco como una seo de grande, falso. ¿Nuestro presidente dice la verdad o miente como un bellaco?”. Si, en verdad, ha dicho lo que singularmente aparece aquí, arriba, entrecomillado, que él no tiene que ver nada con nuestros males, imputándoselos todos a Vladímir Putin, pues está claro, cristalino, que… cada uno dé su parecer.

A quien le gusta estar al día en avances científicos, haya estudiado filosofía o no (hoy, como ayer, el diletantismo sigue teniendo mala prensa entre los supuestos entendidos o expertos en una materia, sea la que sea, que no han logrado cepillarse convenientemente los prejuicios), sabe que, salvo en la física cuántica, a escala nanométrica (vocablo que tampoco incluye el citado Diccionario), donde no hay hechos objetivos, sino subjetivos, como el observador influye en lo observado, y, por ende, cabe afirmar que hay hechos alternativos; en la física newtoniana, normal, eso no tiene cabida o lugar.

Yo no niego que la guerra de Ucrania, que comenzó Putin, no tenga nada que ver con lo que nos pasa, pesa y pisa, pero, cuando dio comienzo la “guerra de Putin”, los datos, que no se pueden refutar (las opiniones, sí), porque eran los que eran, qué indicaban, que el IPC había subido y rondaba el 7%, pues eso, por favor, que nadie nos la quiera dar con queso.

   Ángel Sáez García

   angelsaez.otramotro@gmail.com

Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza. Casado (con la literatura —en traducción libre, literaria, “si la literatura no lo es todo, no vale la pena perder una hora con ella”, Jean-Paul Sartre dixit—, solo con […]

Más en El blog de Otramotro

Mobile Version Powered by