DOS ESPEJOS, DOS, CÓNCAVO Y CONVEXO
No sé si hoy he llorado por la pena
O por lo mucho, sí, que me he reído.
Que me he meado he visto, y he creído
Que no ha sido, no obstante, una condena,
Sino una salvación, la última cena
(No me refiero, si hasta aquí has leído,
A la que quien a golpes fue freído,
Jesús, instituyó) de Nochebuena,
Pues, por la ómicron, solo la he hecho en casa
Y no he acudido al sitio acostumbrado,
Donde quien allí va nunca fracasa.
Enséñame a contar, lector, lo enorme
Sin que el desastre suene a exagerado
O vea, por quedar corto, deforme.
Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com
Home