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Así refutó un genio al de él ayuno

Ángel Sáez García 08 Oct 2025 - 14:00 CET
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ASÍ REFUTÓ UN GENIO AL DE ÉL AYUNO

Hay quien cree a pies juntillas, es decir, afirma o niega, de forma categórica, absoluta, sin mostrar dudas o vacilaciones, que hay asuntos que solo caben en el verso y temas que cuadran o encajan mejor con la prosa. ¡Bagatelas! No falta quien defiende o sostiene la tesis, a voz en cuello o grito si hiciera falta, de que solo cabe cantar y contar en verso emociones o sentimientos, mientras que los relatos o narraciones de cuanto les (o nos) acaeció tienen mejor acomodo en la prosa. ¡Patrañas! Hay quien aduce y se queda tan campante, tras aseverarlo así, que a lo real o veraz le conviene el verso, mientras que a lo ficticio o verosímil le viene de perilla/s o perlas, como anillo al dedo anular, la prosa. ¡Tonterías!

Todo, absolutamente todo, sin excepción (y, en el supuesto de que la haya, comprobaremos que esta viene a confirmar la regla dicha), puede ser metamorfoseado desde el punto de vista literario. Todo lo sucedido, recordado, recreado o hecho puede ser tamizado por el arel variopinto de la literatura, escojas para dicho fin el verso o la prosa.

Y, como no me canso de repetir, por ser clásico, el argumento de que sigue sin haber en el cenobio algasiano un hermano que aventaje en saber teórico y práctico a fray Ejemplo, o sea, a Eusebio Arteaga Piérola, pondré un ejemplo para que mi argumento se entienda y sirva de dechado comportamental, de modelo conductual.

En cualquier duelo dialéctico habido o por haber, la enseñanza me ha aleccionado, por ser, además de madre, maestra, que no hay mejor espada o sable en el mercado que lo desopilante, lo hilarante, para desarmar al adversario o contrincante. Considero que no hay un solo espectador, ora sea o se sienta ella, él o no binario, que haya visto (mejor si la ha vuelto a ver recientemente) la película “Sopa de ganso” (1933), dirigida por Leo McCarey y protagonizada por los hermanos Marx, que no recuerde cómo rio a mandíbula batiente cuando escuchó la respuesta, preñada de objeción de la buena, que Julius, “Groucho”, Marx le dio al ministro, que le había preguntado, con tanta soberbia como desfachatez, lo impropio: “¿Pero usted sabe con quién está hablando?”. El genio del bigote pintado le contestó, de manera inesperada y descacharrantemente, esto: “No me lo diga, ¿animal o vegetal?”. Tengo para mí que usó las mismas técnicas literarias que Valle-Inclán puso en práctica en sus esperpentos, la animalización, la cosificación o, si estuviera admitida la voz por el Diccionario de la lengua española, DLE, la vegetalización.

Bueno, pues, para probar, de manera fehaciente, que todo puede escribirse en prosa y/o en verso, ahí van, como colofón, los catorce endecasílabos de la versión en verso, un soneto, sobre el mismo asunto:

¿QUÉ SUELEN ADUCIR SERES HUMANOS

Y ALGUNOS PAPAGAYOS, LOROS VANOS?

 

Si ha visto usted el film “Sopa de ganso”,

Seguro que recuerda la tendida

Carcajada que dio, sí, sostenida,

Como hago ahora yo, que no me canso,

 

De la contestación que un toro manso,

Con mostacho fingido en su aterida

Faz, le brindó al ministro en su escocida

Cara, que esta cuestión le hizo sin Anso:

 

—¿Pero sabe con quién usted debate?

—Si me da una razón, no con el bate

Que blande amenazante con sus manos,

 

Acaso vea en ella un acicate,

Que suelen esgrimir seres humanos

Y algunos papagayos, loros vanos.

 

   Ángel Sáez García

   angelsaez.otramotro@gmail.com

Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza. Casado (con la literatura —en traducción libre, literaria, “si la literatura no lo es todo, no vale la pena perder una hora con ella”, Jean-Paul Sartre dixit—, solo con […]

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