UN COLOFÓN FELIZ: DOS ENCANTADOS
Como no he cometido la torpeza
De confesarle a un cura mis pecados,
No he olvidado los más sofisticados
Que alguna vez narré con sutileza.
Hoy podría contar con ligereza
Uno, que tuvo inicios complicados
Y un colofón feliz: dos encantados,
Porque logré correrme sin presteza.
Ta vez ese suceso lo relate
En los tercetos dos de ese soneto,
Al que me presto a darle el jaque mate.
Le dije: “Si te agachas, te la meto
En esa esquina oscura de la calle”.
Y ella me adujo: “Actúe pronto y calle”.
Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com
Home