La guerra abierta del fin de semana entre AENA y su colectivo de controladores no ha dejado �nicamente como efectos colaterales un estado de alarma, las vacaciones frustradas de miles de viajeros o p�rdidas millonarias en las aerol�neas … Los mismos profesionales que el viernes por la tarde se levantaron de sus consolas de trabajo en los centros y torres de AENA dejando el cielo vac�o, y que ahora est�n militarizados, expedientados y sobre los que pesan la expectativa de largos procesos penales, esos mismos controladores, son los que en este momento separan aviones bajo vigilancia militar en un espacio a�reo que, con m�s de dos millones de vuelos al a�o, es el segundo m�s transitado en Europa …
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