Segunda estación del ‘viacrucis‘ electoral.
La izquierda en España se enfrenta a su segundo capítulo de tragedia electoral en un intervalo de apenas dos meses.
Si Extremadura marcó el inicio de una crisis sin precedentes para los socialistas hace solo cuatro semanas, Aragón se perfila como la segunda parada de un viacrucis que podría cambiar el mapa político español.
Los sondeos publicados entre diciembre y enero arrojan una imagen desoladora para Pilar Alegría y sus aspiraciones de conservar la presidencia autonómica.
El PSOE aragonés se desmorona, con una pérdida estimada de entre cinco y seis escaños respecto a 2023, cuando logró 23 diputados. Ahora, las encuestas lo posicionan entre 17 y 18 escaños, una caída estructural que va más allá de un simple retroceso temporal.
Lo más preocupante para los socialistas no es solo la magnitud de la pérdida, sino su naturaleza.
Los datos demoscópicos indican una desmovilización masiva del electorado progresista, donde muchos optan por la abstención antes que cambiar su voto hacia otras formaciones de izquierda.
Alegría se encuentra ahora más cerca de VOX en intención de voto que del Partido Popular, con solo 8,7 puntos de diferencia con el partido de extrema derecha, mientras que la distancia con Azcón alcanza los 11,7 puntos. Este fenómeno no es casual: refleja una erosión profunda de la confianza en el proyecto socialista, acentuada por los escándalos de corrupción que envuelven al Gobierno de Pedro Sánchez y que han manchado la imagen del PSOE en todo el país.
Azcón consolida su liderazgo sin romper el techo de 2023
Jorge Azcón se presenta como claro favorito para repetir mandato, aunque con matices que complican su futura gobernanza. El presidente aragonés mejora entre tres y cinco puntos porcentuales respecto a 2023, situándose en una horquilla de 29 a 31 escaños según distintas encuestas. Este crecimiento es tangible y significativo, pero no suficiente para alcanzar la mayoría absoluta, fijada en 34 diputados en las Cortes de Aragón. El PP consolida su liderazgo con un apoyo cercano al 39 o 40 por ciento, pero no logra despegar del techo alcanzado en la legislatura anterior.
La fotografía electoral que surge de los datos es clara: Azcón ya le saca diez escaños a Pilar Alegría, una ventaja que refleja más el colapso socialista que un triunfo rotundo del candidato popular. En términos de voto, el desplazamiento de electores del PSOE hacia el PP alcanza el 8 por ciento, una cifra extraordinaria que pone de manifiesto la magnitud de la crisis de confianza en la izquierda. Además, hay un 19,5 por ciento de indecisos entre los votantes socialistas de 2023, lo que sugiere margen para sorpresas; sin embargo, todas las tendencias apuntan hacia una victoria clara del candidato popular.
VOX duplica su presencia y se convierte en pieza imprescindible
El ascenso más notable en el panorama electoral aragonés corresponde a VOX, liderado por Alejandro Nolasco, quien experimenta un crecimiento sin precedentes en la región. Los sondeos le otorgan entre 12 y 14 escaños, casi el doble de los siete logrados en 2023. En porcentaje de voto, la subida oscila entre cinco y siete puntos, posicionando a esta formación radical cerca del 15,8 por ciento. Este crecimiento convierte a Vox nuevamente en pieza clave para la investidura y la gobernabilidad, replicando un esquema ya visto en otras comunidades durante este nuevo ciclo electoral.
Lo más relevante es que la suma del PP y VOX superaría con creces el 50 por ciento del voto, alcanzando hasta un 53,9 por ciento según algunos sondeos. Un dato histórico jamás registrado en Aragón para este bloque político. Esta situación no solo responde al crecimiento propio de Vox; también refleja cómo están captando votantes descontentos que abandonan la izquierda. El trasvase desde electores socialistas hacia la formación encabezada por Abascal alcanza el 3,1 por ciento, evidenciando cómo Nolasco capitaliza parte del desgaste socialista junto con la movilización del electorado conservador.
La brecha generacional que favorece a Nolasco
Un dato particularmente revelador surge desde los sondeos: entre los jóvenes de 18 a 28 años, Alejandro Nolasco obtiene más apoyo que Pilar Alegría. El candidato de VOX cosecha un 13,7 por ciento en este grupo etario frente al promedio general del 17,1 por ciento obtenido por Alegría. Esta brecha generacional resulta alarmante para los socialistas; indica que su erosión electoral no se limita únicamente a votantes mayores sino también afecta segmentos demográficos históricamente más volátiles.
Nolasco fue vicepresidente del Gobierno aragonés hasta julio de 2024; ese mes su partido rompió todos los pactos con el PP debido a discrepancias sobre política migratoria. Se perfila como una alternativa atractiva para un electorado joven insatisfecho con lo tradicionalmente establecido. Su habilidad para conectar con votantes jóvenes contrasta notablemente con las valoraciones generales recibidas por los candidatos: mientras Azcón y Jorge Pueyo obtienen notas aprobatorias (5,4 y 5,1 respectivamente), Alegría se queda muy atrás con un escueto 3,7 y Nolasco apenas llega al 3,6.
La encrucijada de Azcón: gobernanza sin mayoría absoluta
Azcón deberá negociar con VOX ya que si sumamos PP, PAR y Teruel Existe apenas logran alcanzar uno menos que la mayoría absoluta. Esta realidad matemática obliga al presidente aragonés a establecer acuerdos con la formación de Nolasco; bien sea mediante un pacto programático externo o integrando a su candidato y sus diputados dentro del Ejecutivo. Azcón ha abierto vías hacia acuerdos con VOX siempre bajo ciertas condiciones: respetar estrictamente la legalidad vigente; evitar exigencias exclusivas del Gobierno central; asumir que cada partido defenderá sus propios votantes.
El presidente ha mencionado áreas concretas donde podría haber coincidencias: reducción fiscal, mejoras sanitarias e inversiones destinadas a convertir Aragón en motor económico. Sin embargo, ha rechazado frontalmente cualquier posibilidad de acuerdo con el PSOE; ha calificado tal opción como «imposible» desde una perspectiva ética. Para él, el PSOE está «rodeado por corrupción», así como «acoso hacia las mujeres» y «mentiras», lo cual hace inviable cualquier colaboración entre populares y socialistas.
