Han asaltado las instituciones, usurpado la soberanía cuando el pueblo no estaba, dividido a los españoles y proyectado a los demás sus propios pecados hasta límites enfermos.
Nadie mintió tanto y tan seguido durante cinco años y hasta el último día, ni encarnó tanta maldad y maledicencia esperando como la iglesia izquierdista del último día la segunda venida de su dios.
Todos los frankestein, -comunistas, sanchistas, separatistas, exterroristas-, creen en «la parusía» la salvación por medio de su Salvador.
Repetidores de consignas del chamán han invocado a los espíritus para inducir el miedo a la llegada de los que ya están, los únicos que han demostrado defender valiente y escrupulosamente la Constitución.
La iglesia izquierdista del último día habla de 28 géneros, de la tiranía y negocio del climaterio, la micromovilidad, «la tracación socialdiversa» y toda esa basura vocabularia y legislativa que nadie lee y nadie entiende, con la que ensucian inútilmente miles de paginas de boletines oficiales.
Todo por decir «traslado del equipamiento docente» en lugar de «a ver si traéis de una puñetera vez las escuelas, pupitres y libretas que hacen a un pueblo libre». Como no saben hablar se inventan toda estas milongas para ocultarlo. No tienen ideas. No les interesa la educación, lo fundamental. Solo buscan nichos políticos.
Si cuando se mueve en el vagón del metro o el autobús la gente repite «perdón, perdón, disculpe…», como sucede en Suiza, decía Escohotado, un pueblo es rico. Pero Yoli, el coletas y Sanchez irrumpieron y abordaron el Estado como piratas en el Parlamento ¿verdad Pedro? y no solo no pidieron perdón sino que pisotearon todos los derechos y libertades.
Por eso despues de cinco años de sanchismo no se puede ir por la vida, ni siquiera en campaña, sin rigor ni criterio, ofreciendo como Feijoo pactar con la maleza sanchista que dice querer eliminar renegando de quien te ha desbrozado el camino cuando Vox, silenciado por casi todos los medios, es el único partido que ha dicho lo mismo de norte a Sur, desde el primer día hasta el último.
O España no sabe lo que quiere,- porque supongo que no será partidaria del bloqueo de la Nación ni de un gobierno chantajeado por un prófugo de la Justicia,- o, más bien, España en su emocionalidad, no sabe votar ni conseguir con lo que se propone con esta ley electoral.
Veremos si puede formarse un gobierno estable, si hay por fin una mayoría que permita gobernar y quedará de nuevo postergada la razón de nuestra inestabilidad política, la reforma pendiente de la ley electoral que corrija el bloqueo y las sobrerrepresentaciones de algunos. Desconfíe de pagas que no llegan, de un universo infinito que ellos solos van a limpiar y de todos aquellos que a usted, como español y miembro de una comunidad política, no le exijan ni le pidan nada.
Una cosa es llevar toda la vida sin trabajar y dando la lengua como el trepa meritorio, el chamán de la iglesia izquierdista del último día o la «heredera sindical», que «parece un personaje de la que se avecina». Y otra cosa muy diferente gestionar, tomar decisiones y ser capaz de interpretar el interés general.
La iglesia izquierdista del último día ha repetido las consignas del chamán invocando espíritus para inducir el miedo y atribuído a los demás sus pecados hasta límites enfermos. Los medios han inoculado un miedo interesado a quienes como Vox, durante cinco años, han guardado la Constitución.
Ha ganado el Pp con la matización de Vox. Pero se conoce que después de la mentira de estos cinco años muchos sirguen creyendo en un chamán malvado y una sindicalista de Dior, mientras Feijoo reniega de Vox que sigue tercera fuerza política y le desbrozó el camino con un «exorcicio». La izquierda del último día promete el más difícil todavía: el paraíso en la tierra y el fin del mundo al mismo tiempo.
Victor Entrialgo de Castro
