En esta ocasión contradigo voluntaria y plenamente consciente el famoso aforismo de «No hay dos sin tres». Aunque su explicación es ciertamente compleja, el escritor brasileño Paulo Coelho, refiriéndose a ella escribió en su famoso libro “El alquimista” que todo lo que sucede una vez puede que no suceda nunca más, pero «todo lo que sucede dos veces, sucederá, ciertamente, una tercera». Es decir, que «no hay dos sin tres».
En el uso cotidiano de este familiar y castizo aforismo, nos encontramos con que tiene un significado un tanto «ambiguo», ya que podemos hacer un uso «positivo» del mismo cuando entendemos que si algo nos ha salido bien, puede volver a salirnos bien otra vez, o hacer un uso «negativo», en el que si las cosas no han salido como queríamos en ocasiones pasadas, puede, que en una futura ocasión, vuelva a repetirse esa misma mala suerte o desgracia. Sería el equivalente al refrán “las desgracias nunca vienen solas”, pero con un matiz un poco menos negativo.
Dentro de la gran perplejidad y estupefacción que me ha producido, no solo el anuncio de la marcha contra la monarquía española en la persona de SM Felipe VI y su familia, sino su materialización en una macro manifestación «republicana» y tricolor el pasado domingo a las 12 horas AM, en Madrid , en la que un inclusivo, antdemocrático y ultra progresista manifiesto –al más puro estilo republicano– ha sido leído en la histórica madrileña Puerta del Sol y frente a la sede del Gobierno de la Comunidad de Madrid, por Benito Rabal –el cineasta e hijo de famoso aguileño comunista y actor Paco Rabal– y por la periodista Irene Zugasti –esa que afirma que «no hay mejor horizonte que una república popular y feminista»– .
Dos claros ejemplos para no imitarlos bajo ningún concepto, ya que la democracia, la libertad de prensa, el constitucionalismo, la independencia de poderes, el libre comercio y la monarquía parlamentaria, entre los muchos derechos fundamentales de cualquier estado democrático que se precie, al parecer, no creo que figuren en su agenda diaria, ya que, supuestamente siguen estando imbuidos por las rancias y antidemocráticas ideologías comunistas y filomarxistas que tantos millones de muertos, de miseria y opresión social han traído a esos estados en los que «todos» son iguales –menos el gobierno y sus miembros– en la pobreza, en la incultura y en todo lo que supone un grave menoscabo de las libertades esenciales y derechos sociales y, que sin embargo siguen afirmando y creyendo –con ese cinismo y desverguenza que siempre les caracteriza– en esa pseudo democracia, como es «ese utópico y supuesto gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, pero SIN EL PUEBLO».
Todos son comunistas de «pura boquilla» y pijo-progres de élite que desconocen cualquier tipo de necesidad socioeconómica, como muy bien nos lo decía nuestra cantautora Cecilia en la década de los 70 con su progresista balada «Dama», pues la mayoría de estos republicanos de cuello blanco son «de alta cuna y de baja cama» y, para más inri, suelen obviar que todo eso que dicen solemnemente –con la boca pequeña– es, aparte de una solemne patraña, pura teoría y demagogia filomarxista que elude y se olvida, sí o sí, del sufrido pueblo, al que ellos oprimen en su propio nombre. Creo y de buena fé, que todos estos sombríos personajillos siguen pensando que somos tontos de baba o bobos de solemnidad y que seguimos creyendo que » por el mar corren las liebres y por el monte las sardinas, tralará». Pero no.
Entre las libertarias consignas que se escucharon en contra de la Monarquía y de los Borbones, estas fueron algunas de las más coreadas, repetidas y , sin duda, aplaudidas:
<<¡ Creemos firmemente en la igualdad ante la ley de todas las personas…!>>
Si, si, y por eso acaban de aprobar la Ley de la Amnistía, esa que vulnera el principio de igualdad de todos los españoles para favorecer a los que con sus votos hacen.posible que Sánchez y su banda siga al frente del Gobierno. Con ella el Gobierno les ha regalado una «patente de corso» para que puedan seguir robando y malversando a tutiplen los dineros y bienes públicos, esos que «no son de nadie», según afirmaba aquella docta y ex ministra gaditana de ZP, «Maleni» Álvarez, imputada y condenada por prevaricación en el caso de los ERE de Andalucía.
<< ¡ Creemos que las personas que ejercen responsabilidades en el Estado deben ser siempre «responsables» ante la soberanía popular…! >>
¡Si, claro!…¿Y por eso tratan de ocultar la supuesta culpabilidad y responsabilidad de Begoña Gómez, Ábalos, Koldo , Cerdán y del resto de la ‘Banda del Peugeot 407″ –por tráfico de influencias y malversación de caudales públicos– echándole la culpa a la maquiavélica y vengativa «máquina del fango» como única responsable de las mentiras y calumnias contra el Gobierno a las tres facciones «ultraderechitas» de Feijóo, de Abascal y de Alvise, el de «Se acabó la fiesta»?
<<La monarquía, como principio, choca con la democracia porque niega la capacidad del pueblo para dirigir el Estado…>>
¿Acaso quieren que nos creamos que es el pueblo quien, de verdad, dirige el Estado en las actuales repúblicas socialcomunistas de Venezuela, Cuba,China, Laos, Corea del Norte y Vietnam…?.
¿Es ese sistema ideológico el que quieren para muestra querida España, esa España mía, esa España nuestra?
Mientras en Madrid cientos de republicanas banderas tricolor ondeaban al viento, no se han dejado de escuchar cánticos como: «España, mañana será republicana», » Los Borbones a los tiburones», «No hay dos sin tres, república otra vez» y «La ley de extranjería, para la reina Sofía». Como colofón a todas estas consignas y eslóganes anarcorepublicanos coreados, esperaba que en cualquier momento del acto se iba a escuchar «Las Barricada»‘, ese emblemático y agresivo himno del movimiento republicano y anarcosindicalista muy asociado y vinculado con la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) y la Federación Anarquista Ibérica (FAI) durante la Guerra Civil Española. Su letra, cargada de simbolismo y fervor revolucionario, llamaba a los trabajadores a unirse en la lucha contra la tiránica opresión de la autarquía y de la monarquia y a defender la libertad del pueblo, a toda costa.
En esta ocasión no ha sido así y me he alegrado de que así haya sido . Lo contrario hubiera sido cargar mucho más las tintas y evocar luctuosas efemerides casi ya olvidadas pese a las vengativas Leyes de la Memoria Histórica y Democratica que asacaron con el único objetivo de reavivar la división y la separación de las dos Españas por el altanero «muro sanchista» construido ex profeso a tal.fin.
Uno que pensaba que –a mis setenta y cinco años y a cuatro meses escasos de cumplir los setenta y seis– ya tenía casi todo «visto» y «oído» en politica, ahora resulta que no, que me he equivocado de todas todas. Pero me alegro de mi error.
Recuerdo lo que, mis migos y antiguos compañeros de Faculultad, solían decirme siempre, lo de que en «política dos más dos no suelen ser cuatro». Y no les faltaba razón. Si me llegan a decir que, 46 años después, iba a ser testigo de una manifestación publica, regulada y organizada por una contumaz banda de instituciones republicanos «de pro» –como el Ateneo de Vallecas , Rivas Vaciamadrid , el Ateneo Popular de Carabanchel y Pronto, a la que se le han sumado Izquierda Unida, el Partido Comunista de España, Barcelona en Comú, Verdes Equo y, cómo no, los chicos de Podemos –con el apoyo del radical comunista anti-casta , el ex-vicepresidente del Gobierno y el ex-duque del elitista feudo de «Galapagar», Pablo Iglesias– en contra de nuestra respetada, querida, votada y aceptada monarquia , no me lo hubiera imaginado ni borracho –como suele decirse– y, mucho menos, me lo hubiera creido.
Ya nos lo decía el cantautor, actor y activista panameño, Rubén Blades, en su exitosa canción «Sorpresas»: << La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida>>.¡ Y vaya que nos da sorpresas!. ¡Quién me iba a decir que diez años después de la inolvidable e histórica jornada del jueves, 19 de junio de 2014, en el Congreso de los Diputados, a la que tuve el honor de asistír como senador del Reino de España por Murcia luciendo, junto a la mayoría de los diputados y senadores, el histórico acrónimo de «Viva El Rey De España», camuflado en el color VERDE de nuestras corbatas y, en la que S.A.R. Don Felipe de Borbón fue proclamado oficialmente Rey de España ante las Cortes Generales, tras jurar la Constitución– que iba a ser testigo visual, que no presencial, de esa impensable e improbable manifestación republicana y antimonárquica !
Claro que entonces gobernaba en España el PP con Mariano Rajoy a la cabeza y a nadie se le pasó por la cabeza que tras — el vengativo desgobierno del nefasto y tenebroso Zapatero– iba a llegar al sillón monclovita un personaje narcisista, felón, megalómano y mentiroso compulsivo que le iba a hacer y dejar por «bueno» –en muy poco tiempo– gracias a otro de nuestros populares refranes , que tampoco suele fallar: <<Otro vendrá que bueno te hará>> . Y así ha sido para nuestra desgracia, apesar de que ZP le sigue haciendo un flaco favor en determinadas situaciones y en escabrosos affaires oficiales y personales, casi tanto como — según se comenta en los mentideros oficiosos– le sigue prestando al dictador y bananero Maduro.
Sánchez le ha aventajado en todo lo que ha convertido a España en el país a la cabeza de todos los de la Unión Europa en todo lo peor que puede albergar un país en su faceta política, económica y social.
A través de los informativos televisivos y digitales he podido saber el mensaje que nos ha transmitido la antimonárquica y neorepunlicana marcha que ha inundado Madrid como una verdadera marea tricolor para exigir «acabar con esta rémora franquista y esa grave anomalía anacrónica que es la monarquía española» y.recordarnos que «no somos súbditos ni vasallos de nadie», excepto del << puto amo>> Sánchez y, no por la gracia de Dios, sino por los siete votos del golpista, prófugo y chantajista Puigdemont y sus nois del Pròces.
Por cierto, en los seis largos años que Sanchez ya lleva al frente del Gobierno, aún no he visto ni le he oído decir que haya basado su.progresista y sólida gobernanza ni en el «servicio» ni en el «compromiso» y mucho menos en el «deber» como lo ha hecho S.M. Felipe VI y lo sigue ejerciendo desde su subida al trono de España, hace ya diez años. El servicio es «inherente y parte medular del propósito de la Corona», el compromiso lo entiende como esa «obligación asumida» y del sentido del deber «emerge la voluntad de actuar siempre del modo más correcto» y, los tres teniendo siempre como objetivo máximo y punto de referencia «el pueblo español» con y para el. Nunca contra el y sin el.
Todo esto ha conllevado que los allí presentes hayan gritado cual energúmenes desgañitandose: ¡»Felipe acelera, que llega la tercera !» y así recordarnos que en breves días asistiriamos a los actos programados para celebrar el solemne décimo aniversario de su coronación. Unos actos que– según ellos y su manifiesto anarquismo conspiranoico — nos retrotraen a una España «en blanco y negro», a una España sometida al opresor franquista (¡cómo no! ) que hoy queremos y debemos dejar atrás y, que no se corresponde con la realidad (¡ ni puñetera falta que nos hace, faltaría más!) .
Siguen olvidándose de que la España franquista murió con la Constitución del 78 y de que Franco — ese tirano y gran dictador– lo había hecho tres años antes. Pero la cantinela de esa España que ellos califican en blanco y negro, la del dictador y autarca, la de la opresión social y de las libertades, les sirve de escusa de mal perdedor y les viene como anillo al dedo para, aparte de legislar leyes cicateras y vengativas –como la de la Memoria Historica y Democrática, la del «Si es si», la que permite insultar y ultrajar los signos patrios y la Casa Real, la que absuelve a los ladrones de cuello y guante blanco cuando malversan los Fondos Públicos –esos que alguien con un alto CI (Cociente Intelectual) del Ejecutivo afirma y jura que «no son de nadie»– cometer todo tipo de tropelías políticas «contra el pueblo», aunque luego intenten blanquearlas y convencernos de su absoluta necesidad «para el pueblo» con unos inexistentes beneficios que siempre acaban favoreciendo a las facciones políticas del gobierno y de sus adláteres.
No hay que pedirle peras al olmo ni tan poco afirmar que por el mar corren las liebres y por el monte las sardinas, como quieren que nos lo creamos, aunque ellos no se lo crean ni le den validez a las últimas encuestas en las que el 58,6 por ciento de los españoles apoya el mantenimiento de la monarquía constitucional, frente al 32,8 por ciento que está a favor de una república.
Ya no son esa gota de agua que perfora la roca de nuestro sistema actual: la «monarquía parlamentaria», sino ese torrente republicano y tricolor que les abrirá el camino a su nueva España –sin Dios ni Patria ni Rey– a esa nueva y anhelada «III República de repúblicas, independientes y socialcomunistas».
Espero y deseo con gran vehemencia que en esta concreta ocasión no le acompañe a Pablo Coello la razón cuando nos transmite que << todo lo que sucede una vez puede que no suceda nunca más, pero todo lo que sucede dos veces, sucederá ciertamente una tercera>>>.
Pedro Manuel Hernández López, médico jubilado, Lcdo. en Periodismo y ex senador por Murcia.
