Del coronavirus lo que sabemos que es cierto,
Es que tiene muy mala leche y por donde pasa,
Como el caballo de Atila, lo arrasa todo;
Ni al ama al mercado, ni al hortelano al huerto
Les deja ir, y si tenemos que salir de casa,
Sin miedo a que dé con nosotros no hay modo;
A pesar de los cinco sentidos que tenemos,
No es que no lo vemos, ni siquiera lo olemos;
Carecemos del instinto todos los humanos,
Del que están dotados algunos animales,
Que ven el peligro con solo oler el viento;
Nuestra inteligencia está aún en los arcanos
Del conocimiento de la vida … De los males
Que sufrimos, éste es a veces tan virulento,
Que mientras la ciencia no da con alguna vacuna,
La muerte consideración no tiene ninguna;
En el problema del número de contagiados,
De muertos y de curados, que las matemáticas
No sirven de nada, hasta el Sánchez lo sabe,
Que los neones del seso los tiene apagados;
Si para enjugar lágrimas de aparentes tácticas
De duelo sirven, valerse de ellas ya es grave;
Los números son lo que son, y menos teatro,
Que por más vueltas que le den, dos y dos son cuatro;
Lo triste es que para algún que otro socio,
-El Gobierno lo sabe-, poco dado al ocio,
Simulando ejercer el sagrado sacerdocio
De enterrar a los muertos, … ¡está haciendo un negocio!.

