Uno de los dogmas del progre es creer a pies juntillas en el calentamiento global y atacar a todos los que dudan de él.
¡Qué calor hace! ¿Será por el calentamiento global?, ¿o será porque es julio? ¡Qué dudas, Señor! En cambio, el progre no duda: están en juego el mundo y sus buenos sentimientos… y mucha pasta.
El secretario de la ONU para el cambio climático, el holandés Yvo de Boer (¡qué vida se estará pegando en su puesto!) lo dice claro en una entrevista hecha por el cazanegacionistas Rafael Méndez en El País:
La gente mayor, especialmente si vive en el campo, ya nota el cambio. El clima siempre ha cambiado pero ahora vemos cosas que nunca se habían visto en la historia de la humanidad.
Jopé, Rafael Méndez: ¿no eres capaz de repreguntar qué cosas son ésas o es que tú no dudas?
Paul Krugman, otro progre, al que su oposición a Bush le valió en recompensa el premio Nobel de Economía, practica la misma fe sin hechos:
Para ser plenamente conscientes de lo irresponsable e inmoral que es negar el cambio climático, necesitan conocer el desalentador giro que han tomado los últimos hallazgos sobre el clima.
¿Cuáles son, por favor?
Un día de éstos me van a atizar por preguntón.
No incluimos ningún acto de fe irracional de Gustavo Catalán Deus porque debe de estar de vacaciones o salvando osos polares.
Mientras tanto, en Argentina están pasando el invierno más frío de los últimos 45 años. Y ha nevado en el aeropuerto de Ezeiza; también en Bahía Blanca, donde no lo hacía desde hace 50 años. Sí, es verdad, el clima está cambiando… hacia atrás. En Buenos Aires nevó en 2007, cuando la anterior nevada había ocurrido 89 años antes.
CODA: El Gobierno británico (progre, claro) insta a la gente a ir al trabajo andando para detener el cambio climático.
Pues que den ejemplo los ministros, no te joroba. Y que, de paso, dejen de robar, ellos y los parlamentarios
