Otra mas, porque llueve sobre mojado.
El socialista Pedro Sánchez ja prodigado los desplantes hacia los católicos, manifestados en su reticencia a felicitar explícitamente fiestas cristianas con referencias religiosas, como ocurre en Navidad, donde opta por mensajes genéricos como «felices fiestas», y en Semana Santa, limitándose a destacar aspectos turísticos y económicos como hoteles llenos o playas abarrotadas sin aludir al significado espiritual.
En contraste, sus requiebros con el Islam se evidencian en felicitaciones cálidas y específicas al inicio y fin del Ramadán, deseando «reflexión y solidaridad» a la comunidad musulmana o un «feliz Eid el Fitr» con votos de paz, acciones-
Y ahora lleva su sectarismo a otro terreno.
El Gobierno Sánchez ha tomado una decisión polémica al someter a audiencia pública un proyecto de real decreto que transforma los menús en colegios y hospitales.
Bajo la supervisión del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, liderado por Pablo Bustinduy, se demanda una mayor variedad alimentaria que incluya opciones halal, veganas o sin gluten, presentándolo como un paso significativo hacia la convivencia. Este borrador, que se basa en el Real Decreto 315/2025 de abril, modifica normativas anteriores y responde a las solicitudes de la Comisión Islámica, que aboga por menús adaptados e incluso el uso del velo en las aulas.
Esta medida surge tras experiencias piloto, como la implementada en Ceuta desde octubre de 2025, donde el Ministerio de Educación encabezado por Pilar Alegría introdujo carne halal en comedores de seis centros para estudiantes becados, excluyendo el cerdo y utilizando aceite de oliva.
En esta ocasión, el 100% de los beneficiarios en algunos colegios eran musulmanes, tal como justificó el Gobierno. Ahora, se extiende a todo el país: los hospitales deberán respetar la diversidad ética y cultural ofreciendo menús halal sin coste adicional, mientras que las escuelas garantizarán opciones halal y vegetarianas como parte de su «estrategia de convivencia».
Antecedentes y origen del cambio
Todo comienza con el Real Decreto 315/2025, que impone la necesidad de menús especiales por motivos éticos o religiosos, algo que no estaba contemplado en la normativa anterior de 2011. Este texto, aprobado en Consejo de Ministros, limita los ultraprocesados a dos raciones semanales y promueve una dieta mediterránea rica en frutas (cuatro veces a la semana) y pescado (una vez), pero ahora también añade flexibilidad religiosa. En Baleares, el partido Vox presiona al Govern para obtener datos sobre los menús halal, sospechando falta de transparencia en cuanto a los costes, ya que la normativa estatal debe cumplirse obligatoriamente.
El llamado Gobierno Frankenstein, compuesto por PSOE y Sumar, considera este movimiento como un avance hacia la inclusión. Durante la XVI Convención NAOS, presidida por la Reina, Bustinduy defendió esta iniciativa destacando las transiciones proteicas con legumbres y huevos para mejorar la salud y ahorrar recursos. Sin embargo, hay quienes critican lo que consideran un sesgo: cada año, Sánchez felicita públicamente el Ramadán, pero nunca hace lo mismo con la Navidad o Semana Santa para los católicos, lo que alimenta acusaciones de favoritismo.
Polémica y posibles consecuencias
La propuesta choca con una tradición escolar española donde predominaban menús uniformes. Ahora, los pliegos de licitación cambian: se establece que un 90% deben ser frutas de temporada y un 10% ecológicas; además se garantiza agua gratuita y cribados nutricionales en residencias. Esta normativa afecta a comedores escolares, cafeterías, máquinas expendedoras (donde se exige un 80% de productos saludables) e incluso museos o universidades. No habrá sobrecoste para los usuarios; sin embargo, serán las administraciones quienes deban asumir los gastos derivados de estas reformas en compras y cocinas.
Entre las posibles repercusiones se encuentran una sobrecarga logística en centros pequeños y debates sobre la identidad cultural. En prisiones ya se están adaptando menús básicos sin duplicar procesos para lograr ahorros. Los críticos temen que este «menú a medida» diluya costumbres arraigadas; mientras tanto, sus defensores lo consideran esencial ante el aumento del número de alumnos musulmanes, según señala el Observatorio Andalusí.
Para ilustrar mejor el alcance del cambio propuesto, aquí una tabla comparativa con requisitos clave:
| Aspecto | Requisitos previos (2011) | Nuevo borrador (2026) |
|---|---|---|
| Menús religiosos | No especificado | Obligatorios halal, vegetarianos |
| Ultraprocesados | Sin límite claro | Máx. 2 raciones/semana |
| Frutas/hortalizas | Variable | 90% temporada, 10% ecológico |
| Coste usuario | Estándar | Sin sobrecoste por adaptaciones |
En Periodista Digital, se resalta cómo este decreto impone el menú islámico en servicios públicos e incluye también flexibilidad para dependientes y víctimas de violencia de género. La norma aún está en consulta y podría sufrir modificaciones antes del Consejo de Ministros.
Algunas curiosidades: en Ceuta, el pliego evitaba incluir panga y perca por razones sanitarias más allá de las religiosas. En 2025, Sánchez envió felicitaciones por Ramadán desde La Moncloa pero no ha hecho menciones equivalentes hacia celebraciones católicas. Y en Baleares, el partido Vox repite sus preguntas sobre más de 100 casos por colegio, cansados ya de respuestas evasivas.
Datos adicionales: el decreto promueve la cocina in situ para garantizar frescura; además, en hospitales se plantean planes personalizados según cada ingreso. Un toque humorístico: ¿será este el primer paso hacia menús kosher en todos los colegios por si acaso? La diversidad avanza mientras tanto el cerdo español sigue firme en las aulas.
