Imagina despertar y ver cómo un manto blanco cubre las sierras a tan solo 800 metros sobre el nivel del mar, mientras el viento ruge como un lobo en las costas.
Eso es lo que nos espera esta semana en España: un chorro polar intensificado que, tras el paso devastador de la borrasca Harry, continúa su avance y trae consigo una serie de frentes desde el Atlántico.
La AEMET ya ha emitido alertas rojas por nevadas intensas, lluvias torrenciales y oleaje violento, recordándonos que el invierno en nuestro país tiene el don de sorprender, incluso en enero.
Este fenómeno no llega solo. Después de que Harry deje su huella con más de 100 litros por metro cuadrado en Cataluña y Baleares, la atmósfera se resiste a tranquilizarse.
Desde Groenlandia, un río de aire helado se desliza hacia la Península, trayendo borrascas que prometen precipitaciones generalizadas. Esto no es un capricho del clima: es la danza clásica del jet stream, ese «río aéreo» de vientos intensos a 10 kilómetros de altura, que ahora nos apunta con precisión milimétrica.
El legado de Harry y la llegada del chorro
La borrasca Harry ha sido un torbellino implacable. Desde el lunes 19, ha golpeado el Mediterráneo con vientos del levante que cargan humedad como auténticas esponjas.
En Gerona, Barcelona y el norte de Valencia, los acumulados superan los 100 l/m² en apenas 48 horas, con ráfagas que superan los 70 km/h y olas que alcanzan los 5-6 metros, algunas incluso llegando a los 9 metros en Baleares. La AEMET ha activado avisos naranjas, y no es para menos: este temporal marítimo pone en riesgo paseos costeros y provoca crecidas en ríos como el Ebro o el Ter.
Pero Harry no se despide sin dejar huella. Su retirada abre paso a un tren de borrascas atlánticas desde el miércoles 21. Los modelos meteorológicos europeos, más fiables esta vez que sus homólogos americanos, anticipan un panorama húmedo: Galicia podría acumular entre 150-200 l/m² en poco tiempo, seguida del oeste del Sistema Central y la zona del Estrecho con más de 100 l/m². En las partes norte de Alicante y Teruel, las lluvias tampoco serán menores, con unos esperados 60 l/m² en 12 horas. Mientras tanto, aunque el este se seca un poco, el oeste se empapa: frentes cruzan de oeste a este llevando nubosidad persistente y chubascos a casi toda la Península, salvo al sureste árido y al valle del Ebro.
Las temperaturas también acompañan esta situación dramática. Este lunes y martes las mínimas helarán el interior: nos esperan temperaturas de -1ºC en Madrid, -4ºC en Ávila, así como cero grados en ciudades como Toledo, Vitoria y Oviedo. Las heladas afectarán a Castillas, Madrid y Extremadura; sin embargo, a partir del miércoles los vientos del oeste las relegarán a las cumbres. Las máximas seguirán siendo invernales, por debajo de los 10ºC en la meseta norte; aunque el Guadalquivir roza los 15ºC, mientras que el litoral mediterráneo puede alcanzar hasta los 18ºC gracias a los vientos del poniente.
Nieve a cotas bajas: lo más destacado del chorro polar
Aquí entra en juego lo más espectacular: la llegada de la nieve a cotas bajas. El mencionado chorro polar, ese conducto aéreo con vientos entre los 100-250 km/h a altitudes de 9-16 km, se intensifica tras Harry y dirige masas frías desde Groenlandia. El miércoles 21 marcará el inicio: un frente atlántico comenzará a dejar lluvias intensas en Galicia y noroeste antes de extenderse al resto del país. Las nevadas harán su aparición en Pirineos, Sistema Ibérico y Cantábrico.
- En el Pirineo oriental (Girona) se esperan más de medio metro de nieve nueva en cotas altas.
- En los Pirineos oscenses y Teruel hay avisos naranjas por posibles acumulaciones superiores a los 20 cm desde altitudes entre los 1200-1500 metros.
- En las mesetas de Ávila y Segovia se prevén alrededor de 5 cm entre los 800-1000 metros.
- La cordillera Cantábrica y zonas altas del Sistema Central occidental podrían ver hasta unos impresionantes 40-50 cm.
- Por último, Sierra Nevada espera hasta unos deseables 30 cm para quienes buscan disfrutar sobre esquís.
La DGT recuerda tomar precauciones: placas de hielo y nieve complicarán las carreteras secundarias en Castilla y León, Asturias y parte norte de Madrid. Si planeas salir, consulta primero las condiciones viales; este invierno no perdona distracciones.
Este chorro polar no será pasajero. Un bloqueo anticiclónico entre Groenlandia y Escandinavia lo empuja hacia nuestras latitudes meridionales, abriendo así un pasillo para más frentes invernales. La atmósfera seguirá inestable: tras Harry no habrá estabilización alguna. Seremos testigos de precipitaciones generalizadas junto con nevadas intensas en las montañas; todo ello bajo un frescor que nos recuerda que enero dista mucho de ser julio. Canarias podría zafarse con algunos chubascos montañosos junto a temperaturas agradables alrededor de los 22ºC al sur; pero para todo lo demás… ¡a temblar!
Para dar una idea clara sobre estos impactos meteorológicos esperados:
| Zona | Lluvias (l/m² durante 4-5 días) | Nieve (cm en cotas altas) | Avisos AEMET |
|---|---|---|---|
| Galicia oeste | 150-200 | 40-50 | Naranja |
| Pirineo (Girona) | 100+ | >50 | Naranja |
| Mediterráneo (Girona-Barcelona) | 100 en 48h | 20+ | Naranja |
| Sistema Central | 100+ | 40-50 | Amarillo |
| Sierra Nevada | Menor | 30 | Amarillo |
Curiosidades científicas que te dejarán helado
El fenómeno del chorro polar va más allá de ser solo vientos: es un «río volador» que separa aire frío ártico del templado; ondulándose como si fuera una manguera descontrolada. Cuando hace unos días se enderezó trajo consigo aire tropical; ahora intensificado devuelve el invierno con creces. ¿Sabías que su velocidad máxima puede superar los 400 km/h? Eso es comparable al vuelo de un avión caza moderno. Sin este fenómeno climático nuestro planeta podría colapsar debido a su papel regulador sobre tormentas y sequías.
Una anécdota histórica interesante: allá por 2010 un chorro asociado al fenómeno Rossby congeló Europa durante lo que se conoció como «el invierno ruso», dejando caer nieve incluso sobre Roma. En España, uno similar durante 2021 cubrió Madrid con unos impresionantes 20 cm incluso al nivel del mar. Y aquí va otro dato curioso: muchas aves migratorias aprovechan este chorro como una «autopista gratuita», ahorrando energía al volar junto a él; mientras que también hay quienes dicen con humor que los modelos meteorológicos discuten entre ellos como si fueran políticos; esta vez parece ser que gana el europeo prediciendo esta caída polar para finalizar la semana.
Otra joya interesante sobre este fenómeno es cómo llega la nieve a cotas bajas debido al proceso denominado «descarga polar», cuando aire frío colisiona con humedad procedente del Atlántico creando cristales perfectos para formar copos ideales para disfrutar sobre esquís o simplemente admirar desde casa. En Pirineos, cuando ya hay acumulaciones cercanas al metro esto transforma las pistas en verdaderos paraísos blancos para muchos deportistas invernales. Imagina esto: un copo puede tardar 10 días viajando desde Groenlandia hasta aterrizar justo aquí en Segovia; o esta otra curiosidad: Harry provocó una DANA (depresión aislada en niveles altos), como si fuera una especie remolino atmosférico desprendido temporalmente del chorro principal causando caos mediterráneo.
Y para terminar con una sonrisa: ¿por qué crees que este chorro polar decide venir ahora hacia España? La culpa recae sobre un vórtice polar debilitado debido al cambio climático que hace ondularse más sus trayectorias enviando frío hacia latitudes más meridionales cada vez más frecuente; así pues parece ser que hasta 2026 seguiremos bailando con este gigante invisible quien nos regala agua esencial para embalses repletos. ¡Prepárense! El invierno español siempre guarda algún as bajo la manga.
