Mika era un pequeño loro hembra de cinco meses que, en un descuido, salió de su casa y fue a parar a la de un matrimonio que quiso hacer negocio con sus dueños.
Así lo relata El Mundo, donde se narra la historia de una extorsión en la que se exigían 500 euros a cambio del ejemplar. La desesperación de los propietarios, que viven en una zona conflictiva de Alicante, llevó a un dispositivo y una movilización «sin precedentes» de la Policía Nacional que incluyó «pinganillos, micrófonos ocultos, furgonetas camufladas y mucha implicación» para «traer de vuelta al animal» hace ya dos semanas, en pleno estado de alarma.
Los agentes «nunca dieron por perdido a Mika, ni desatendieron los desvelos de sus dueños»; esa fue la clave para hallarlo de forma definitiva y después de que los amos recibieran unas fotos de su mascota en las que aparecía «en una jaula pequeña y en malas condiciones (…). Estaba más delgada y triste».
Después de fijarse un encuentro con uno de los raptores (pese al confinamiento) y aparecer en la ‘cita’, este le dijo al protagonista: «Hasta que no me des el dinero no te doy el loro».
«En menos de un segundo, los agentes salieron de la furgoneta y aparecieron otros para cubrirlos», se puede leer en el mencionado diario.
Fue entonces cuando «la calle se llenó de policías», gracias a quienes «la hemos recuperado», declara uno de los propietarios con evidente agradecimiento.
