Los constantes anuncios en los medios de comunicación y la confirmación de diversos directivos del FC Barcelona sobre el interés del club por reforzarse este verano con un central de primer nivel llenan de dudas a Javier Mascherano. Es consciente de que si llega al club un central de 30, 40 o 50 millones de euros no será para vegetar en el banquillo. También sabe que en la doble plaza de centrales, la posición de Gerard Piqué es incuestionable. Y no ignora que el sacrificado será él. Por edad (32 años) y porque de hecho esa posición, la de central, no es la suya natural.
Y mientras aborda el objetivo de concluir la temporada con un doblete, Mascherano le da vueltas a su futuro, un futuro que pasa por volver a Argentina cuando ya no se sienta útil en el Barça, club con el que tiene contrato en vigor hasta 2018. Masche no desea ser carne de banquillo y en cuanto concluya la final de Copa quiere mantener una conversación seria con Luis Enrique para despejar las dudas que se presentan en su futuro.

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