El cuadro de Ancelotti vence al Atalanta 2-0 y gana su sexta Supercopa de Europa

Mbappé ‘saborea’ su primer título oficial con el Real Madrid

El crack francés vistió por primera vez la camiseta blanca en un partido oficial, y lo hizo a lo grande, dejando su marca indeleble en el marcador y en la memoria de los aficionados

Mbappé 'saborea' su primer título oficial con el Real Madrid

Era una noche especial en Varsovia, una de esas que parecen destinadas a quedar en la historia del fútbol.

Bajo el cielo polaco, el Real Madrid se enfrentaba al Atalanta en la final de la Supercopa de Europa, y todas las miradas estaban puestas en un hombre: Kylian Mbappé.

En honor a la verdad, hay que decir que al Real Madrid campeón de Liga y de Champions han llegado una estrella consolidada, como Mbappé, y otra en ciernes, como Endrick.

Y que siguen dos fenómenos galácticos: Vinicus y Belligham.

Quien lo dude, que mire atentamente el gol del francés.

La expectación era máxima, pues el francés vestía por primera vez la camiseta blanca en un partido oficial, y lo hizo a lo grande, dejando su marca indeleble en el marcador y en la memoria de los aficionados.

El encuentro arrancó con un Madrid que, aunque dominante, se tomaba su tiempo para entrar en calor. Ancelotti había preparado a su equipo para imponer su estilo desde el primer minuto, pero la Atalanta no estaba dispuesta a ceder tan fácilmente.

Los italianos, bien organizados en defensa, lograban mantener a raya a las estrellas merengues, impidiendo que el balón llegara con claridad a Vinícius y Mbappé. Durante la primera mitad, el juego del Madrid se fue atascando, incapaz de perforar el entramado defensivo de un rival que, poco a poco, se atrevió a avanzar sus líneas.

Hubo momentos de tensión, como cuando Militao, en un intento de despeje, casi convierte un gol en propia puerta que dejó a más de uno conteniendo la respiración. Pero el Madrid, liderado por un incansable Jude Bellingham, no perdió la compostura.

El inglés, en una actuación digna de su recién adquirido estatus de estrella, tomó las riendas del juego, haciendo recordar a todos al Kroos de las grandes noches. Con su energía y visión, comenzó a desatar el nudo en el que se había convertido el juego del Madrid.

El descanso llegó sin goles, pero la sensación de que algo grande estaba por suceder flotaba en el ambiente. Y así fue. En la segunda parte, el partido cambió de ritmo, y los primeros destellos de peligro llegaron de los pies de Mbappé, aunque todavía no encontraban el destino deseado. Pero fue la Atalanta quien estuvo más cerca de abrir el marcador, con un cabezazo de Pasalic que Courtois, en su habitual papel de salvador, desvió con una parada espectacular.

Entonces, el partido entró en una dinámica de ida y vuelta, donde Jude Bellingham se erigió como el amo y señor del campo. Su influencia se expandió desde la defensa hasta el ataque, orquestando el juego de los blancos y activando a sus compañeros en el momento crucial.

No tardó en llegar el primer gol, una obra colectiva que inició con una internada de Vinícius hasta la línea de fondo, donde, con una calma pasmosa, sirvió el balón en bandeja a Valverde, que solo tuvo que empujarla al fondo de la red.

El segundo golpe llegó casi de inmediato. Rodrygo, siempre atento, robó un balón en la zona de ataque y lanzó a Vinícius al contragolpe. El brasileño, generoso, buscó a Mbappé con un pase que no llegó a su destino, pero no importó. Jude Bellingham, incansable, recuperó el balón y se lo entregó a Mbappé, quien, ahora sí, no perdonó y clavó el esférico en la escuadra. Era el gol del debut, el gol que sentenciaba la final y que colocaba un nuevo trofeo en las vitrinas del Bernabéu.

El Atalanta no se rindió, pero el Madrid, firme en defensa y con la tranquilidad del trabajo bien hecho, no dejó espacio para sorpresas. Güler, Ceballos y Lucas Vázquez tuvieron sus minutos en un final donde el resultado ya estaba escrito. La historia se repetía: otra final, otro trofeo. El Real Madrid, con su sexta Supercopa de Europa, reafirmaba su lugar en la cima del fútbol continental, mientras los focos se apagaban sobre Varsovia y la leyenda de Mbappé en blanco apenas comenzaba.

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Autor

Paul Monzón

Redactor de viajes de Periodista Digital desde sus orígenes. Actual editor del suplemento Travellers.

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