ESCÁNDALO Y CONTRADICCIONES EN LA DENUNCIA CONTRA JULIO IGLESIAS

Caso Julio Iglesias: La ex empleada ‘pobre’ pasó la Navidad en la exclusiva estación de esquí de Courchevel, sólo 15 días antes de denunciarle

Han bastado dos publicaciones del cantante en su cuenta de Instagram para dejar en serio entredicho la presunta investigación periodística de tres años hecha por el periódico de Ignacio Escolar

Fotos de la ex empleada de Julio Iglesias de vacaciones
Fotos de la ex empleada de Julio Iglesias de vacaciones. L.B.

No cuadran las cosas.

Y aumenta la sensación de montaje.

Las redes sociales a menudo narran historias que chocan con los relatos oficiales.

En el caso de «Rebeca», quien denuncia a Julio Iglesias por agresión sexual y maltrato psicológico, esta discrepancia entre lo que exhibe en Instagram y sus declaraciones ante la justicia ha desatado un escándalo mediático sin precedentes. Sus publicaciones retratan un estilo de vida lujoso que contrasta con la imagen de víctima traumatizada que presenta en su denuncia.

Las imágenes más impactantes son del final de 2025. Apenas dos semanas antes de formalizar su acusación contra el cantante, «Rebeca» se encontraba disfrutando las navidades en Courchevel, una de las estaciones de esquí más exclusivas de los Alpes franceses, donde el precio de una habitación puede ascender a miles de euros por noche.

En sus publicaciones, se la ve posando frente a boutiques como Hermès y Chopard, celebrando el Año Nuevo con fuegos artificiales y compartiendo mensajes motivacionales: «¡GRATITUD! Es todo lo que mi corazón siente. HAPPY NEW YEARS 2026».

Sin embargo, tres meses antes, en septiembre de 2025, había relatado a Univisión una historia completamente diferente: un largo proceso de recuperación psicológica marcado por episodios severos de depresión, ataques de ansiedad y una incapacidad para salir de casa.

El contraste entre el relato y las redes sociales

Durante el verano del mismo año, antes de su estancia en Courchevel, «Rebeca» había compartido momentos idílicos en Ibiza. Sus publicaciones la muestran luciendo bikini mientras practica paddle surf, disfrutando calas paradisíacas y posando en lujosos yates. «IBIZA / SUMMER DUMP 🌺☠️ ‘Soy un poco perezosa cuando se trata de publicar fotos'», confesaba con total desenfado, como cualquier influencer disfrutando del verano. Las imágenes transmiten una sensación de despreocupación muy alejada del estado angustiado y traumático que describe en su denuncia.

También tuvo una escapada a Whistler, en Columbia Británica, otra célebre estación de esquí internacional. Allí compartió fotos acompañadas de mensajes optimistas: «Haz de tu vida un sueño, y de tu sueño una realidad». No obstante, en su testimonio ante la Fiscalía, «Rebeca» asegura haber padecido maltrato psicológico y sexual que le dejó secuelas graves. Según cuenta, al abandonar la mansión del cantante en República Dominicana se sentía tan devastada que apenas podía permitirse tratamiento psicológico. Relata que estuvo bajo terapia con un neuropsicólogo que cobraba solo 15 dólares por sesión —una fracción del precio habitual— porque conocía su complicada situación económica. Pese a ese considerable descuento, finalizó las sesiones alegando problemas financieros tras realizar apenas 15 consultas.

La brecha económica inexplicable

La discrepancia entre la supuesta precariedad que describe y el estilo vital que muestra en redes resulta difícilmente conciliable. Una semana en un hotel en Courchevel puede superar el salario mensual medio de una empleada doméstica. Los equipos de esquí, los viajes internacionales, los lujosos barcos en Ibiza y las compras en boutiques exclusivas requieren sin duda una capacidad económica notable. Según su propio relato, estaba tan desesperada y sin recursos que antes siquiera pudo acceder a terapia profesional; apenas contaba con dinero para subsistir.

El diagnóstico del neuropsicólogo añade otra capa complicada al asunto. Este especialista determinó que «Rebeca» sufría «depresión por distimia», un tipo persistente de depresión crónica. Lo significativo es que este diagnóstico indica que ya padecía esta depresión antes incluso de trabajar para el cantante. En la última sesión terapéutica, el especialista le aconsejó no pagarle y utilizar ese dinero para hacerse un chequeo cardiológico, consciente ya de los síntomas cardíacos que mostraba.

Mensajes que contradicen el relato

Las contradicciones no se limitan sólo a las redes sociales. El propio Julio Iglesias ha publicado en su cuenta de Instagram varios posts donde muestra mensajes de texto y notas de voz de la propia «Rebeca» que no cuadran con el relato que ha hecho. Dos años después de trabajar para él, la tal «Rebeca» le expresaba cuánto lo quería y se ponía «a la orden», pese a acusarle posteriormente de violación y agresiones físicas y psicológicas. Estos mensajes posteriores suman interrogantes sobre la coherencia del relato presentado ante la justicia.

Los medios de comunicación que han publicado estos testimonios cada vez más inconsistentes, elDiario.es y Univisión Noticias, dijeron que habían un hecho un trabajo periodístico de nada menos que tres años que soportaba lo publicado. Dijeron que todo se había contrastado milimétricamente. Y, sin embargo, han bastado tres publicaciones de Julio Iglesias en su cuenta de Instagram para, cuando menos, poner en seria duda que lo afirmado contra él por estas dos mujeres sea cierto.

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