Los tres amigos estaban tranquilamente en su habitación del hotel. Habían llegado para un vaje de negocios y, de repente, se abrió la puerta y entró una joven en tromba completamente desnuda.
No es que hubiera confundido la estancia con la sauna, sino que les había echado el ojo en el comedor y les pedía sexo a voz en grito, deseo al que no accedieron los aludidos.
Así, optaron por llamar a la recepción, y la encargada y sus ayudantes se encargaron de echar a la calentorra sin miramientos, liada en una sábana.
La mujer se resistió todo lo que pudo, como puede verse en el vídeo.
Ocurrió, cómo no, en algún recóndito lugar de China…