Como cuenta Carlos Hidalgo en ABC, hasta 29 veces repitió a lo largo de nueve años Ricardo López, alias ‘El Patillas’, la misma orden pistola en mano -falsa pero impresionante- y mirando desde detrás de sus gafas de sol al asustado cajero o cajera:
«Échame aquí dentro todo el dinero que tengas en ventanilla. Y en billetes grandes».
Su ludopatía le había arrojado al mundo de la delincuencia, siempre en solitario y portando un arma falsa. No estaba fichado y era el atracador de bancos más activo de la historia, sólo superado por ‘El Solitario‘, que cometió siete golpes más.
El martes 26 de julio de 2011, su dependencia al juego y la llamativa correa roja de su reloj le delataron.
Ese día, martes por más señas, ‘El Patillas’ se presentó en una sucursal del Santander (entidad por la que tenía predilección) de la avenida de Badajoz.
Actuó con el mismo sigilo que siempre y se llevó 6.200 euros. Cogió el coche, se cambió en él de ropa y se dirigió derecho al mencionado salón recreativo.
Tal era el mono de juego que tenía. La Policía desplegó un dispositivo de búsqueda y tuvo en cuenta un elemento llamativo: el curioso color rojo de la correa del reloj del sospechoso.
En poco más de una hora, los agentes de la Grupo XII de la Brigada de Policía Judicial de Madrid le localizaron jugando a la ruleta. Como se había cambiado de vestimenta, no tenían todas consigo de que fuera él, pero llevaba el reloj rojo.
Cuando salió a fumarse un pitillo vieron que se lo había quitado. Algo debía de sospechar y se lo había guardado para no llamar la atención. Pero ya era demasiado tarde.
Atrás quedan cerca de 300.000 euros robados y gastados en máquinas recreativas.
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