La Hora de la Verdad

Miguel Ángel Malavia

Así de miserables son muchos hinchas del Atleti…

No, evidentemente, no estoy “muy feliz”, tal y como había vaticinado que me encontraría tras el Barça-Madrid. Obviamente, he vuelto a hacer el ridículo. Estoy triste y enfadado. Pero no por mi equipo, que ha hecho un muy buen partido y ha dado un paso adelante de cara a cambiar el signo de la temporada. Estoy muy enfadado con una parte de la afición del Atlético de Madrid que, a mi juicio, es miserable.

Lo que hoy me ha pasado me ha sucedido ya en muchísimas ocasiones. Suele ocurrir que, en el bar de enfrente de mi casa –vivo en Arganda del Rey, Madrid–, cada vez que juegan Madrid y Barça, me encuentro con que hay muchos y ruidosos seguidores del Atleti. No me parece mal, puesto que es un partido que gusta ver a todos los aficionados al fútbol. Lo que me llama la atención es cómo celebran los goles y victorias culés. Como si fueran propios. Hoy ha sido el acabose. El gol de Ibrahimovic, que al final ha supuesto la derrota del Madrid, ha sido gritado enfervorizadamente y a coro por una numerosa chavalada al grito de: “Atleeeti, Atleeeeti…”.

Luego se han tirado el resto del partido, casi literalmente, tocando los cojones. Me parece tristísimo. Aunque creo que dice mucho de ese equipo. Llevan una década sin ganar un partido al Madrid. El que fuera tercer equipo de España, muy cercano en su día al Barcelona, es ya un club de tercera categoría, siendo ampliamente superado por los Valencia, Sevilla, Villarreal… Por eso celebran tanto las derrotas del Madrid.

Conozco a muchos aficionados atléticos. Una mayoría, por mi experiencia, son más antimadridistas que atléticos. Lo cual explica en gran parte su estado de decadencia. Recuerdo cómo en 1996 me alegré cuando ganaron el doblete. Sostenía que eran un equipo madrileño… ¡Qué iluso! Muy pronto me di cuenta de su odio visceral hacia nosotros. Lo que a su vez ha hecho que ya me alegre tanto de las derrotas del Atleti como las del Barça. Eso sí, nunca sentiré como propias sus derrotas. Las celebraré, y mucho, por supuesto. Pero jamás al grito de “¡Hala Madrid!”. Me daría vergüenza. Significaría que somos unos mediocres.

Por cierto, “mis amigos” atléticos, nada más terminar el partido, se han ido alegres a sus casas. Ni uno solo se ha quedado a ver a “su” equipo, cuyo partido con el Espanyol comenzaba en ese mismo momento. Luego llorarán cuando bajen a Segunda… y seamos muchos los que disfrutemos como enanos. Lo siento, me habéis hecho así.

PD. Uno de mis mejores amigos es un fanático atlético. Espero que, si lee esto, no se dé por aludido. Sé que él, antimadridista acérrimo, es antes que nada un verdadero amante de su equipo. Hinchas así, apasionados en el pro más que en el anti, son los que hacen maravilloso el fútbol.

MIGUEL ÁNGEL MALAVIA

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Autor

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

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