La Hora de la Verdad

Miguel Ángel Malavia

La Universidad se despelota

No entiendo por qué tanto escándalo por la anunciada decisión de la Universidad de Sevilla de apostar por aumentar los derechos de los estudiantes, sean éstos o no tramposos. Está claro: si a un alumno le pillan en un examen con una chuleta, el profesor le tendrá que dejar concluir la prueba y no podrá destruir el “arma del crimen”. Luego, el alumno podrá reclamar y será una comisión mixta, compuesta por tres profesores y tres compañeros de estudios (todos con igualdad de voto), la que dictamine quién tiene razón. La lógica es aplastante, casi abrumadora. A ver, ¿dónde está el problema?

Yo veo muy bien que ya no existan dudas de que el sistema universitario (y el educativo en general) es el despelote mayor del reino. Es más, en estos tiempos en que los alumnos tienen todos los derechos del mundo y ninguna obligación, lo lógico es que también se renueve el sistema de puntuación de los exámenes. De ahora en adelante, del cinco para arriba debería estar la matrícula de honor. Y así para atrás-adelante: cuatro, sobresaliente; tres, notable; dos, bien; uno, aprobado justito… y cero, pues claro, ya ahí sí un suspenso. Bueno, mejor un ‘NM’, pues el “necesita mejorar” es un mensaje esperanzador que incita al alumno a tratar de esforzarse… alguna vez en su vida. El “cero patatero” puede ser devastador. No, eso no. Es más, yo diría que el cero, en la España del siglo XXI, resulta fascista, antidemocrático y anticonstitucional.

En cuanto al resto de derechos del alumnado, cuya implantación no se debería demorar más en un estado democrático como el nuestro, comprendería los siguientes, por ser los realmente acuciantes: ningún alumno podrá suspender jamás una asignatura, evitando así posibles traumas infantiles… aunque estemos hablando de universitarios treintañeros; no habrá ya más exámenes: fin a tantos años de tiranía, productores de aquellas noches de víspera y vigilia, con el aroma del café y el sudor frío; las comisiones para deliberar las notas finales serán compuestas por el total de alumnos de clase (debido al suplemento en el esfuerzo, y al suponer una tarea que va más allá de lo puramente académico, todos los integrantes de dicha comisión percibirán un sueldo económico, que deberá girar en torno a las cifras manejadas por el gremio de asesores/consejeros/consultores de ejecutivos municipales y/o bancarios); y… ya no habrá profesores propiamente dichos. Los nuevos docentes serán las voces articuladas que aparecen en el nuevo libro polifónico de Paris Hilton: ‘La vida es un triunfo, porque yo lo valgo’.

Quo vadis, Universitas?

Firmado: un abochornado antiguo alumno universitario, que hace menos de dos años sentaba sus posaderas en la llamada “élite cultural del país”. ¿La Universidad? ¡Ja!

MIGUEL ÁNGEL MALAVIA

Autor

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

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Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

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