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¿Quiénes eran las Avispas Negras, la guardia pretoriana cubana de Maduro eliminada en 8 minutos por los comandos Delta Force?

La unidad de élite castrista que protegía al dictador chavista, fue aniquiladas durante la operación estadounidense

Cubano de las Avispas negras, que protegían a Maduro
Cubano de las Avispas negras, que protegían a Maduro. PD

Nicolás Maduro fue detenido en la madrugada del 3 de enero de 2026. Un grupo de Delta Force asaltó su refugio en Fuerte Tiuna.

En apenas ocho minutos lograron capturar al dictador y a su esposa Cilia Flores. Sin embargo, antes de ello, eliminaron a su guardia pretoriana: las Avispas Negras, un total de 32 soldados cubanos que se negaron a rendirse.

La operación, conocida como Resolución Absoluta, fue rápida.

Donald Trump dio la orden desde Mar-a-Lago a las 22:46, hora local de Florida. Helicópteros Chinook y Apache volaron bajo para evitar ser detectados por radares. Aviones como los F-35 y F-18 destruyeron las defensas antiaéreas rusas, entre ellas los sistemas S-300 y Buk. Un ciberataque dejó a Caracas sin electricidad. La aviación venezolana no tuvo oportunidad de despegar.

Las Avispas Negras formaban parte del círculo más cercano a Maduro.

Eran considerados los mejores soldados cubanos, profundamente ideologizados y con una fuerte aversión hacia Estados Unidos.

Cuba los envió a Venezuela a cambio de petróleo desde la época de Hugo Chávez, encargándose de proteger al líder chavista en sus múltiples búnkeres: hasta ocho lugares distintos donde pasaba la noche.

Cuba confirmó las muertes el pasado domingo. Desde La Habana, se rindió homenaje a los 32 caídos en acción.

La autoproclamada interina en Venezuela, Delcy Rodríguez, envió sus condolencias a Miguel Díaz-Canel y Raúl Castro. El comunicado emitido por Venezuela describió a estos hombres como «combatientes cubanos» que estaban en «misiones de cooperación y defensa».

La confirmación de un fracaso estrepitoso, que escuece y mucho en La Habana.

La élite de guerreros cubanos no pudieron prever ni los seguimientos previos ni la entrada en un cuartel cegado por los ataques previos.

En la invasión de Granada, en 1983, asesores cubanos y una brigada de obreros con AK-47 resistieron durante horas a la 82 División estadounidense, causándole bajas.

Aquí no ha habido nada de eso y cayeron como conejos.

Origen y rol de las Avispas Negras

Esta unidad élite cubana tiene raíces que se remontan varias décadas atrás. Se entrenan en la isla mediante métodos rigurosos y se hacen llamar Avispas Negras por su capacidad para moverse con sigilo y su letalidad en combate. Se infiltraron en el poder venezolano desde el año 2000, cuando Chávez decidió traerlas para vigilar más de cerca a sus generales. Con el tiempo, Maduro confió más en ellas que en el propio Ejército venezolano.

  • Su lealtad era inquebrantable: no sucumbían ante la corrupción que afectaba a muchos oficiales venezolanos. Estados Unidos había sobornado a generales locales con más de 50 millones de dólares.
  • Contaban con inteligencia precisa: meses antes del asalto, la CIA había infiltrado Caracas. Un informante cercano a Maduro proporcionó planos del búnker, lo que permitió construir una réplica en Kentucky para ensayar el ataque.
  • Su función era crucial: protegían residencias, búnkeres y movimientos del mandatario. Aunque Maduro rotaba entre ocho ubicaciones para despistar, drones lograron localizarlos.

El ministro de Defensa venezolano, Vladímir Padrino, declaró que fueron ejecutados «a sangre fría». Por otro lado, fuentes estadounidenses aseguran que ofrecieron una resistencia feroz; ningún cubano se rindió y todos cayeron antes de que entrara el equipo de Delta Force. El líder hispanohablante del comando dirigió el asalto.

La operación involucró a los conocidos como Night Stalkers, expertos en incursiones nocturnas similares a la realizada contra Bin Laden. Volaron a solo 100 pies desde el buque estadounidense USS Iwo Jima, mientras que un sistema de guerra electrónica bloqueó frecuencias adversarias. El asalto duró tres minutos para abrirse paso por la puerta y cinco más para realizar las capturas.

Desde su posición, Trump observó todo en tiempo real y luego publicó fotos de Maduro esposado en su plataforma social, Truth Social. Posteriormente fue trasladado primero a Guantánamo y luego a Nueva York bajo acusaciones relacionadas con narcotráfico; tanto el FBI como la DEA le leyeron sus cargos durante el vuelo.

Antecedentes de la alianza Cuba-Venezuela

Desde tiempos de Chávez, Cuba ha tenido control sobre la inteligencia venezolana. A cambio del petróleo venezolano, han enviado asesores militares; esta supervisión llegó hasta tiempos recientes bajo el gobierno de Díaz-Canel, quien mantuvo este pacto estratégico. A pesar del ofrecimiento por parte de EE.UU., Maduro rechazó cualquier opción de exilio, incluyendo una propuesta hacia Turquía presentada el 23 de diciembre.

Estados Unidos preparó un golpe prolongado; así fue como la CIA logró reclutar traidores entre los venezolanos e incluso sobornos desactivaron defensas locales mientras los cubanos permanecieron firmes como última línea defensiva. Fuentes indican que Maduro intentó escapar por un túnel, pero fue atrapado justo al intentar salir.

El ataque resultó en alrededor de 40 muertos, siendo la mayoría cubanos junto con algunos militares venezolanos también fallecidos. En declaraciones posteriores, Trump reconoció heridos dentro del helicóptero involucrado; hubo poca resistencia ante un ataque sin balas trazadoras surcando el cielo.

¿Cómo evolucionará ahora?

Más de 40 horas después de que fuerzas especiales estadounidenses —Delta Force— irrumpieran en Caracas y capturaran a Maduro y a su esposa Cilia Flores, el régimen cubano rompió su silencio.

El presidente Miguel Díaz-Canel compareció para rendir “honor y gloria a los bravos combatientes cubanos que cayeron enfrentando a terroristas en uniforme imperial”, en una admisión implícita de la presencia de su élite de inteligencia y seguridad protegiendo al líder chavista.

El comunicado oficial de la Presidencia cubana confirmó la muerte de 32 compatriotas —miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior— en “acciones combativas” durante el ataque estadounidense del 3 de enero. Según La Habana, estos agentes “cumplieron digna y heroicamente con su deber”, resistiendo “férreamente” antes de caer en combate directo o por bombardeos. Cuba decretó luto nacional por dos días, un gesto que subraya la magnitud del golpe recibido.

Sin embargo, esta versión choca frontalmente con la del ministro de Defensa venezolano, general Vladimir Padrino López, quien denunció que los militares cubanos —parte clave del anillo de seguridad de Maduro— fueron ejecutados “a sangre fría” por las fuerzas invasoras.

El mito de la invencibilidad cubana se desvanece

Los caídos formaban parte de lo más selecto de los servicios de inteligencia castristas: tropas especiales equivalentes a los Navy SEALs estadounidenses, entrenadas en protección VIP, espionaje, contrainteligencia e infiltraciones. Provenientes del antiguo batallón de seguridad personal de Fidel Castro —capaz, según la propaganda revolucionaria, de frustrar más de 600 atentados—, constituían el primer anillo de protección de Maduro, el “hombre de La Habana” en Venezuela.

El historiador Armando Chaguaceda lo resume con crudeza: “Han aniquilado al equivalente a más de un pelotón de estas tropas élite”. La operación estadounidense, ejecutada con sorpresa total pese a la reputada pericia cubana en inteligencia, evidenció una resistencia nula: ni previeron los seguimientos previos ni la irrupción en instalaciones militares cegadas por bombardeos iniciales.

Este fiasco no solo destruye el gran mito de los agentes cubanos infalibles, sino que expone la profunda dependencia del régimen chavista de La Habana. Con Maduro ahora en Nueva York enfrentando cargos por narcoterrorismo, Cuba pierde a su principal aliado y protector económico, en un momento de extrema vulnerabilidad interna.

El silencio inicial de Díaz-Canel —roto solo cuando imágenes y filtraciones desde Caracas y Washington lo hicieron insostenible— refleja el shock en el Palacio de la Revolución. Para el castrismo, esta no es solo una derrota militar: es un golpe estratégico que cuestiona su influencia en la región y acelera su aislamiento internacional.

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