Le tienen más miedo a Donald Trump que a una vara verde.
Y los matarifes no quieren ir como su jefe en una celda de Brooklyn, que es dónde terminarán.
La imagen de El Helicoide, emblema del terror chavista, comienza a desmoronarse al mismo tiempo que se quiebra la antigua estructura de poder.
El régimen interino, heredero del chavismo, ha anunciado amplias excarcelaciones mientras Washington presiona con un plan en tres fases.
Los familiares de los detenidos, por su parte, son escépticos ante cada declaración oficial.
En este complejo escenario, Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, se presenta como el portavoz de una operación delicada: liberar a “un número importante” de presos, tanto venezolanos como extranjeros, sin perder el control sobre un aparato de seguridad que ha gobernado bajo el miedo.
El dilema central es claro : o bien liberación prisioneros abre camino real transformación modelo represivo —cárceles , espionaje móvil , justicia selectiva —o simplemente quedará gesto calculado destinado ganar tiempo
Por ahora ,las puertas El Helicoide parecen moverse lentamente ; sin embargo eco gritos recogidos informes Bachelet junto ONG continúan marcando ritmo transición deberá ir mucho más allá simple “gesto paz” exhibido públicamente .
Lo que se ha anunciado y lo que aún no se sabe
En las últimas horas, Rodríguez ha informado que:
- Se ha tomado la decisión de liberar “un número importante de personas venezolanas y extranjeras”, con procesos de excarcelación “desde este momento”.
- El Gobierno interino presenta esta medida como un “gesto de paz” y una “búsqueda de la convivencia nacional”.
- Entre los beneficiados hay presos políticos y reclusos extranjeros, incluidos al menos seis ciudadanos españoles, según el ministro de Exteriores español José Manuel Albares.
Sin embargo, la aritmética del poder no parece encajar:
- Organizaciones no gubernamentales como Foro Penal y el Comité por la Libertad de los Presos Políticos indican que aún hay cerca de 1.000 presos políticos en Venezuela, muchos recluidos en lugares como El Helicoide.
- Grupos defensores de los presos aseguran que no han recibido notificación formal sobre excarcelaciones específicas en El Helicoide y exigen claridad sobre quién sale, bajo qué condiciones y quién permanece dentro.
La diferencia entre el tono solemne del anuncio y la ausencia de listas concretas o cifras verificables sugiere que esto no es solo una operación humanitaria. Es una maniobra política en medio de una transición compleja, dirigida a varios públicos tanto dentro como fuera del país.
El Helicoide, de fortaleza represiva a pieza negociable
Que se hable ahora de excarcelaciones desde El Helicoide no es un detalle trivial. A lo largo de los últimos años, esta prisión emblemática se ha consolidado como:
- El principal centro de detención para presos políticos en Caracas, donde opositores, activistas y periodistas han sido acusados injustamente.
- Un símbolo documentado de torturas sistemáticas, tratos inhumanos, aislamiento y detenciones arbitrarias, tal como lo han recopilado ONG locales e internacionales junto con informes emitidos por organismos multilaterales.
La presión internacional ha aumentado tras la operación militar estadounidense que resultó en la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores, así como por el anuncio posterior de Donald Trump, quien ordenó el cierre de El Helicoide al describirlo como “una cámara de tortura en el corazón de Caracas”.
En este contexto, liberar prisioneros desde el centro neurálgico del terror chavista cumple múltiples objetivos:
- Enviar un mensaje a Washington y a la Unión Europea indicando que el nuevo poder busca distanciarse de las violaciones sistemáticas a los derechos humanos.
- Intentar restar fuerza a las demandas por una amnistía general para todos los presos políticos que organizaciones como Foro Penal y la Plataforma Unitaria Democrática han planteado.
- Evitar que El Helicoide se convierta en un escenario mediático para una intervención extranjera si Estados Unidos decide llevar a cabo el cierre físico del centro.
Torturas, el informe Bachelet y la memoria incómoda
La brutalidad vivida dentro de las cárceles chavistas no puede resumirse solo con titulares. Los informes elaborados por la Oficina de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU bajo la dirección de Michelle Bachelet han documentado un patrón alarmante:
- Torturas físicas y psicológicas infligidas a opositores y disidentes: golpes, descargas eléctricas, asfixia e incluso violencia sexual son prácticas comunes especialmente en centros como El Helicoide y las sedes del servicio secreto.
- Se registran también detenciones arbitrarias y desapariciones temporales, muchas veces sin órdenes judiciales claras ni acceso inmediato a abogados o familiares.
- La represión digital es otro aspecto preocupante; se utiliza información telefónica y datos en redes sociales para identificar, rastrear y detener a quienes critican al gobierno.
Estos hallazgos han llevado a calificar estos abusos como posibles crímenes contra la humanidad, razón por la cual tantas voces dentro y fuera del país insisten en que cualquier liberación no debe resultar en impunidad.
Además, durante años las organizaciones defensoras han denunciado:
- Un sistema sistemático de espionaje sobre teléfonos móviles: monitoreo constante sobre llamadas telefónicas, mensajes e incluso geolocalización para mapear redes activistas.
- La combinación entre represión física y control digital se presenta como un pilar fundamental del modelo chavista para mantener su seguridad interna.
Esta memoria incómoda pesa ahora sobre los anuncios relacionados con las excarcelaciones. Sin rendición de cuentas ni garantías para evitar futuras violaciones, liberar algunos prisioneros puede ser visto como un gesto necesario pero claramente insuficiente.
La presión de Marco Rubio y el tablero geopolítico
En Washington, el secretario de Estado Marco Rubio ha aprovechado al máximo este momento crítico para el chavismo. En su intervención ante el Congreso estadounidense expuso un ambicioso plan en tres fases para Venezuela —estabilización, recuperación y transición— basado en:
- Estabilización
- Mantener un bloqueo naval junto con una “cuarentena” petrolera destinada a controlar las exportaciones petroleras venezolanas.
- Confiscar cargamentos petroleros para venderlos en mercados internacionales bajo supervisión internacional con el objetivo explícito de proteger a la población frente a las corruptelas del antiguo régimen.
- Recuperación
- Reintegrar a Venezuela al mercado global asegurando un acceso preferente para empresas estadounidenses y occidentales al sector energético.
- Iniciar un proceso orientado hacia una reconciliación nacional, incluyendo amnistías y liberación masiva de presos políticos con miras a reconstruir tejido social.
- Transición
- Facilitar una nueva configuración institucional y política más abierta hacia unas elecciones cuyo horizonte aún permanece incierto.
Dentro este esquema estratégico, liberar presos políticos aparece claramente como una pieza clave en esta transición: Rubio ha vinculado su estrategia económica-militar con agendas relacionadas con amnistías, retorno seguro para exiliados e apertura política.
La insistencia del secretario sobre cómo las medidas económicas están fortaleciendo su capacidad para presionar sobre figuras como Delcy Rodríguez o Jorge Rodríguez refuerza una lectura clara desde Caracas:
- La liberación masiva funciona como una respuesta directa ante las exigencias estadounidenses; además busca ganar flexibilidad frente a futuros condicionamientos provenientes desde Washington.
- La influencia personal ejercida por Rubio refuerza la percepción generalizada acerca del entrelazamiento entre diplomacia clásica e intervenciones coercitivas diseñadas para moldear futuros escenarios internos venezolanos.
Un andamiaje chavista que se agrieta
La caída del régimen madurista junto con las detenciones dentro su círculo cercano han dejado al descubierto unas estructuras chavistas plagadas de fracturas internas. Las recientes excarcelaciones coinciden con momentos clave donde:
- Washington junto con sus aliados europeos condicionan cualquier apoyo financiero o alivio sancionador a pasos tangibles respecto a derechos humanos; comenzando por abordar directamente los casos relacionados con los presos políticos.
- Sectores dentro del aparato chavista buscan urgentemente marcar distancias respecto al legado más represivo anterior si desean mantener alguna cuota poder dentro del nuevo esquema emergente.
- La oposición organizada exige cada vez más explícitamente una amnistía general así como garantías necesarias para participar plenamente en futuros procesos electorales.
Bajo este panorama generalizado se perciben signos claros hacia un desmoronamiento controlado del andamiaje chavista:
- Las fuerzas represivas junto sus cárceles ya no son intocables; están comenzando ser utilizadas como moneda política.
- Figuras como Jorge Rodríguez deben presentar “gestos hacia la paz” que hace unos meses habrían sido considerados signos claros debilidad.
- Estados Unidos coloca ahora mismo las liberaciones políticas al centro narrativo sobre éxito proveniente presión internacional ejercida hacia Venezuela.
El mensaje subyacente resulta evidente: sin desmontar siquiera parcialmente visible sistema carcelario terrorífico o estructuras represivas asociadas; no habrá petróleo ni reconocimiento internacional.
Lo que viene: riesgos, expectativas y un dilema central
A corto plazo ,el proceso relacionado con estas excarcelaciones enfrenta tres frentes principales:
- Dentro las prisiones
- Verificación minuciosa caso por caso respecto quiénes salen realmente; bajo qué figura legal será su salida: libertad plena , medidas cautelares o excarcelaciones condicionales.
- Riesgo alto asociado posibles liberaciones selectivas, centradas únicamente aquellos reclusos poseedores doble nacionalidad o aquellos cuyo costo diplomático resulte elevado mientras muchos activistas locales permanecen tras barrotes [1 ][11 ][13 ]
- En espacios públicos
- Expectativas crecientes entre familiares así colectivos defensores derechos humanos interpretan cada anuncio reciente potencialmente como indicativo posible antesala hacia eventualidades relacionadas amnistía general [13 ]
- Temor persistente ante posibilidad sin reformulación profunda estructura policial actual junto sistema judicial ; detenciones arbitrarias podrían repetirse nuevamente bajo otro relato oficial [7 ][11 ]
- En planos internacionales
- Estados Unidos así Unión Europea evaluarán si dichas liberaciones resultan efectivamente suficientes además verificables ; determinarán si avanzarían propio calendario relacionado alivios endurecimientos sanciones [6 ][12 ][13 ]
- Moscú , Pekín así otros aliados tradicionales Caracas medirán hasta qué punto desmantelamiento viejo sistema chavista abre puertas alineamientos más estrechos hacia Washington
