Aquí estamos.
Tras un largo y tortuoso viaje por territorios nada placenteros y poco recomendables. Volvemos a la carga.
Y, además de con la basura política habitual -los apaños de Begoña, las pifias del hermano músico, las mangancias de los dirigentes del PSOE y los apañados del imputado Fiscal General– nos damos de bruces -otra vez- con ese majadero de proporciones siderales llamado ‘Quequé’.
No sé si saben que hace ya tiempo, la Audiencia condenó a este paisano y con él también a la Cadena SER como cómplice y auxiliador necesario, a pagar 42.000 euros, por insultarnos reiteradamente. Cantidad a la que se sumaban las cosas del juicio, que también tuvieron que apoquinar y que rozaban los 10.000 euros.
En concreto por insultarme a mí, por tierra, mar y aire y con una vesanía digna de mejor causa.
La sentencia obligaba al gracioso y a su ‘madre nodriza’ empresarial a eliminar de Youtube los vídeos de la infamia y a borrar los podcast de la vergüenza, además de reconocer explícitamente en redes sociales el varapalo.
¿Y qué hicieron el tal ‘Quequé’ y los amigos de Sánchez en el Grupo PRISA?
Aunque les costó lo suyo, porque arrastran una deuda de 800 millones de euros y a nadie le gusta soltar pasta, pagaron arrastrando los pies.
Y trataron de disimular, de ocultarlo todo.
Nuestro abogado, que es Álvaro, el mayor de mis hijos, volvió a la carga y exigió el cumplimiento íntegro.
Y ahora les cae a los de la Cadena SER una nueva multa, por la que tendrán que pagar 500 euros cada mes que se retrasen.
Imagino que el tal ‘Quequé’, que estos días deambula lloroso por los juzgados alegando que cuando dijo en antena que habría que dinamitar el Valle de los Caídos y a ser posible un domingo, cuando hubiera más gente en la Basílica, era ‘broma’, algo habrá aprendido.
El que no aprende, ni a palos, es su jefe Pedro Sánchez a quien las encuestas vaticinan hoy un futuro electoral tenebroso: todos los fondos pronostica que si hay elecciones, PP y VOX suman más de 190 escaños y el PSOE y sus socios de la Coalición Frankenstein se van al basurero.
Rizando hasta el esperpento el rizo de la estupidez, el marido de Begoña ha intentado como táctica electoral convertir el 80 Aniversario de la liberación del Campo de Exterminio de Auschwitz en un capítulo más de su vodevil de 100 100 actos en memoria de la muerte de Franco en la cama hace 50 años.
¡Qué país, qué paisaje y qué paisanaje!