DESCUBRIMIENTO CLAVE EN CÓRDOBA

Fotógrafo del NYT descubre pieza de tren en arroyo de Adamuz que podría aclarar la tragedia

Un fotógrafo del New York Times ha encontrado en un arroyo cercano al sitio del accidente una pieza de tren desaparecida, crucial para la investigación del choque

Imagen del bogie publicada por New York Times
Imagen del bogie publicada por New York Times NYT

En la mañana del 20 de enero de 2026, un fotógrafo del New York Times realizaba fotografías en las proximidades del trágico accidente ferroviario de Adamuz, en Córdoba, cuando se topó con algo inesperado en un arroyo cercano: una pieza fundamental del tren que había descarrilado. Se trata de un bogie, el conjunto de ruedas y ejes que sostiene los vagones, que se desprendió durante el siniestro que, el domingo anterior, segó la vida de 42 personas.

Este descubrimiento, reportado por la edición española del prestigioso medio neoyorquino, podría ser la clave para entender las causas de lo sucedido, según investiga la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF).

Este hallazgo no es fortuito. El presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, había señalado el 19 de enero en Cadena SER que un bogie se había perdido y no se había encontrado, aunque no especificó a qué tren pertenecía. Ahora, esta pieza recuperada del arroyo podría ayudar a determinar si era parte del tren Iryo que cubría la ruta Málaga-Madrid o del Alvia que iba de Madrid a Huelva. Los investigadores planean analizarla en laboratorio para averiguar si su fallo causó el descarrilamiento o si fue una consecuencia del choque. Mientras tanto, el ministro de Transportes, Óscar Puente, subraya que las roturas en la vía, como una «muy grande» en el carril derecho, podrían haber sido tanto causa como efecto del trágico incidente.

Antecedentes del siniestro que paralizó España

El accidente tuvo lugar a las 19:45 del 18 de enero en un tramo recto y de alta velocidad cerca de la estación de Adamuz. El tren Iryo 6189, con 289 pasajeros, 4 tripulantes y un maquinista a bordo, fabricado en 2022 y revisado el pasado 15 de enero, vio cómo sus tres últimos vagones descarrilaban a una velocidad de 205 km/h, inferior al límite permitido de 250 km/h. Estos vagones invadieron la vía contigua y, tan solo 20 segundos después, colisionaron con el tren Alvia 2384, que circulaba a unos 210 km/h y transportaba alrededor de unos 100 pasajeros. Los primeros vagones del Alvia cayeron por un talud de aproximadamente 4 metros, complicando enormemente las labores de rescate.

Tres trenes habían pasado por esa misma línea apenas 20 minutos antes sin ningún incidente, según informa la CIAF.

El presidente de esta comisión, Iñaki Barrón, señala que la interacción entre la vía y el tren es el foco principal a investigar, descartando fallos humanos o problemas relacionados con señalización o electrificación. Fuentes cercanas a El Mundo apuntan a un posible fallo en la soldadura del carril como una hipótesis plausible. La Guardia Civil custodia actualmente el vagón 6 del Iryo, el primero que descarriló, y ha documentado un fragmento del raíl desprendido. El Consejo General de Ingenieros Industriales califica este caso como «especialmente complejo»: descarrilamiento, invasión de vía y colisión.

La CIAF abrió el expediente número 08/2026 el mismo día del accidente, solicitando registros sobre los trenes que circularon previamente, inspecciones sobre rodaduras y análisis detallados de las cajas negras. Un juzgado en Montoro lleva la instrucción judicial priorizando la identificación de los fallecidos. A su vez, el presidente andaluz, Juanma Moreno, supervisa los trabajos con grúas capaces de mover hasta 300 toneladas; sin embargo, estos avances son lentos debido al terreno accidentado.

Este trágico suceso revive ecos del accidente ocurrido en Angrois en 2013, donde perdieron la vida 80 personas, y pone bajo escrutinio a la entidad gestora ferroviaria Adif, dependiente del Ministerio de Transportes dirigido por Óscar Puente. La oposición política liderada por el PP y VOX exige explicaciones sobre el estado del mantenimiento en las vías.

En el Congreso se preparan comparecencias para abordar este asunto.

Aunque la CIAF está adscrita al Ministerio de Transportes es independiente; sin embargo, su autonomía frente a Adif es cuestionada. Si se confirma que el bogie hallado por el fotógrafo evidencia negligencia en mantenimiento ferroviario podría haber repercusiones significativas con posibles dimisiones o reformas necesarias en materia de seguridad ferroviaria.

La investigación podría extenderse durante todo un año tal como sucedió con casos anteriores similares. Si se confirma algún fallo relacionado con las vías este hecho podría acarrear sanciones para Adif así como demandas interpuestas por las víctimas representadas por plataformas como aquella creada tras lo ocurrido en Angrois.

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