Más información
Jano García titula hoy 21 de enero de 2026 en El Debate, su columna de una forma demoledora: El precio de la incompetencia. Como si nombre indica la tesis va al centro del problema: «La incompetencia de los gobernantes elegidos para ocupar cargos de máxima responsabilidad cuesta vidas». La actual gestión del gobierno de Sánchez ha llevado a España a una tercermundización progresiva, caracterizada por desastres que podrían haberse evitado y que honran mejor a las víctimas al recordar su origen en la mala praxis política.
La columna comienza describiendo cómo la política influye en nuestra vida diaria, determinando si una nación es civilizada o no. El puro azar decide el lugar donde uno nace, y España, que hasta hace poco era considerada un país desarrollado, ahora coquetea con la incertidumbre.
«La política, incluso para aquel que la ignora, es aquello que configura nuestra existencia. Todo ser humano al nacer viene marcado por la política de su nación».
García compara la civilización con la certeza cotidiana: salir a la calle sin miedo a ser secuestrado, cruzar túneles sin temor a derrumbes o transitar por puentes seguros. En contraste, lo incierto es sinónimo de tercermundismo.
La red ferroviaria en España ha sufrido durante años retrasos constantes y averías:
«Desde hace años la red ferroviaria española se hallaba en la absoluta incertidumbre de no saber si uno iba a llegar a tiempo a su destino o no. Los retrasos constantes, las averías y las incidencias marcaban el ritmo de una gestión pésima. Y lo hacía con múltiples avisos de maquinistas y técnicos que denunciaban una y otra vez numerosas ineficiencias».
El autor menciona tragedias recientes como reflejos de esta degradación: la mala gestión del COVID, la riada en Valencia, el apagón y ahora el primer accidente mortal en un tren AVE en España. Aunque equiparar al país con Bangladesh o Somalia sería absurdo, igualmente lo es negar la lenta pero palpable tercermundización bajo el gobierno sanchista.
«No son pocas las tragedias que han golpeado a nuestra nación en los últimos años advirtiéndonos sobre esta situación. España no es Bangladesh ni Somalia, sería absurdo afirmarlo; pero igual de absurdo es ignorar la «tercermundización» que vive España bajo el mandato sanchista.»
García concluye que honrar a los fallecidos implica atribuir estas desgracias a la incompetencia de quienes ocupan puestos clave en el gobierno. Este recordatorio es vital para recuperar esa certeza civilizatoria perdida.
