Le parecía oportuno a Arturo Pérez-Reverte este lunes 14 de marzo de 2022 recordar -algo muy propio de quien se tiene en mucha estima-, un artículo suyo de hace algún tiempo.
Concretamente algo que escribió en XLSemanal allá por septiembre del 2015, titular Los godos del emperador Valente.
Viene a abordar el escritor español el siempre complicadísimo tema de lo que ahora se llama geopolítica, que no es mucho más que la centenaria lucha de poder entre imperios, naciones, casi siempre por recursos, fronteras, bienes de algún tipo o, incluso, hegemonía en un territorio o en el Mundo.
Un asunto ahora de máxima actualidad cuando son los ucranianos los que cruzan las fronteras de su país desesperados huyendo del horror, en una invasión que viene a recordar que en esta zona hacía años que el conflicto y los intereses estaban enquistados -y en guerra de facto-.
«Desde que hay memoria, unos pueblos invadieron a otros»
«Y es que todo ha ocurrido ya. Otra cosa es que lo hayamos olvidado. Que gobernantes irresponsables nos borren los recursos para comprender. Desde que hay memoria, unos pueblos invadieron a otros por hambre, por ambición, por presión de quienes los invadían o maltrataban a ellos. Y todos, hasta hace poco, se defendieron y sostuvieron igual: acuchillando invasores, tomando a sus mujeres, esclavizando a sus hijos. Así se mantuvieron hasta que la Historia acabó con ellos, dando paso a otros imperios que a su vez, llegado el ocaso, sufrieron la misma suerte».
Pero después de arrancar con los Godos, en su texto, poco a poco se va adentrando Reverte en el pasado más cercano, hasta abordar «la desaparición de los regímenes comunistas y la guerra que un imbécil presidente norteamericano desencadenó en el Medio Oriente para instalar una democracia a la occidental».
Y abordaba, por último, Reverte el concepto mismo de la Unión Europea:

«Europa o como queramos llamar a este cálido ámbito de derechos y libertades, de bienestar económico y social, está roído por dentro y amenazado por fuera. Ni sabe, ni puede, ni quiere, y quizá ni debe defenderse. Vivimos la absurda paradoja de compadecer a los bárbaros, incluso de aplaudirlos, y al mismo tiempo pretender que siga intacta nuestra cómoda forma de vida. Pero las cosas no son tan simples. Los godos seguirán llegando en oleadas, anegando fronteras, caminos y ciudades. Están en su derecho, y tienen justo lo que Europa no tiene: juventud, vigor, decisión y hambre. Cuando esto ocurre hay pocas alternativas, también históricas: si son pocos, los recién llegados se integran en la cultura local y la enriquecen; si son muchos, la transforman o la destruyen. No en un día, por supuesto. Los imperios tardan siglos en desmoronarse».
¿Que adónde va el escritor? A la problemática real que viven muchas ciudades europeas hoy en día:
«Hay barriadas, ciudades que se van convirtiendo en polvorines con mecha retardada. De vez en cuando arderán, porque también eso es históricamente inevitable. Y más en una Europa donde las élites intelectuales desaparecen, sofocadas por la mediocridad, y políticos analfabetos y populistas de todo signo, según sopla, copan el poder. El recurso final será una policía más dura y represora, alentada por quienes tienen cosas que perder. Eso alumbrará nuevos conflictos: desfavorecidos clamando por lo que anhelan, ciudadanos furiosos, represalias y ajustes de cuentas. De aquí a poco tiempo, los grupos xenófobos violentos se habrán multiplicado en toda Europa. Y también los de muchos desesperados que elijan la violencia para salir del hambre, la opresión y la injusticia».
Al final de su artículo llega Reverte a la conclusión de que sería necesario educar a nuestros hijos europeos en la adaptación, y esto es, en «supervivientes mestizos»: «Dispuestos a encarar sin complejos el mundo nuevo y mejorarlo; pero no los embauquemos con demagogias baratas y cuentos de Walt Disney».
Tertsch se cabrea y entra al trapo
Sea lo que sea, hay algo en este texto de Reverte que ha molestado a Hermann Tertsch, eurodiputado de VOX y tuitero comprometido, que mediante esta red social al final terminó por mencionarle y criticarle en lo personal.

Lo peor del mensaje de Reverte no es ese desprecio general a la sociedad española que tanto ayudó a hacerle rico. Es el desprecio a la lucha y soluciones. Porque vive de la resignación que descalifica a todo el que lucha por afrontar los problemas y no regodearse en el naufragio.
— Hermann Tertsch (@hermanntertsch) March 14, 2022
Reverte respondió. En realidad, es mucho más divertido este enfrentamiento que el texto primigenio de la polémica:
Me encanta irritar a este siniestro individuo. https://t.co/7yacKqYEZ0
— Arturo Pérez-Reverte (@perezreverte) March 14, 2022
